150 años de la muerte de Ildefons Cerdà

Tal día como hoy del año 1876, hace 150 años, en el balneario de Caldas de Besaya (Cantabria-España), moría Ildefons Cerdà i Sunyer, el ingeniero que trazó e implementó el Plan del Eixample moderno de Barcelona. Cerdà nació en 1815 (tenía 60 años en el momento de su muerte) en el Mas Cerdà de la Gargà, una explotación agrogandera situada en Centelles (Osona), que era propiedad de la familia desde el siglo XIV. Ildefons fue el cuarto hijo y fue destinado, inicialmente, a la formación eclesiástica, aunque posteriormente abandonaría el Seminario de Vic y se dedicaría a los estudios de Arquitectura, Matemáticas, Náutica y Dibujo, que cursó en la Escola de la Llotja de Barcelona.

En 1854, cuando Cerdà tenía 39 años, el Ayuntamiento de Barcelona consiguió hacer realidad una vieja reivindicación que se remontaba a mediados del siglo anterior: la autorización del Gobierno español para derribar la muralla de la ciudad. En este punto, es importante recordar que el régimen borbónico había prohibido a Barcelona derribar la muralla y expandirse urbanísticamente como castigo por la revolución de 1705-1714. En 1854, la ciudad de Barcelona ya tenía 200.000 habitantes apiñados intramuros, compartiendo aquel reducido espacio con siete cuarteles militares, cuarenta conventos religiosos y veintisiete templos religiosos, que ocupaban más del 40 % del suelo disponible.

Previendo el derribo de las murallas, el Ayuntamiento de Barcelona convocó un concurso para planificar la expansión urbanística (1853), que ganó Antoni Rovira i Trias —arquitecto municipal y fundador del cuerpo de Bomberos de la ciudad— a partir de un proyecto de 1846. Pero el Gobierno español acabaría imponiendo el proyecto de Cerdà (de 1855), que no había pasado el filtro del Ayuntamiento. Cerdà, muy sensibilizado con la corriente higienista y consciente de que la ciudad moderna presentaba muchas dificultades para conciliar industria, movilidad y conectividad, dibujaría un plan hipodámico (estructura en cuadrícula, abierta e igualitaria) que superaba las visiones parciales (ciudad utópica, cultural, monumental, racionalista) con el objetivo puesto en crear la ciudad integral.