Tal día como hoy del año 1926, hace 100 años, en Barcelona, moría Antoni Gaudí i Cornet, que había sido la figura más destacada de la arquitectura modernista. Gaudí sufrió un trágico accidente el 7 de junio de 1926, al ser atropellado por un tranvía de la línea 30 en la Gran Via de les Corts Catalanes, entre las calles Bailèn y Girona. Las graves heridas causadas por aquel accidente le provocarían la muerte. Murió tres días más tarde en el entonces todavía en funcionamiento Hospital de la Santa Creu —en el barrio del Raval de Barcelona—, el 10 de junio, y dos días más tarde sus restos fueron sepultados en la cripta de la Sagrada Família.
Gaudí es mundialmente conocido por su obra. Pero no lo es tanto por su ideología personal, que siempre estuvo marcada por la defensa de la lengua catalana. Por ejemplo, en 1920, cuando el rey Alfonso XIII visitó la Sagrada Família, Gaudí solo le habló en catalán. Gaudí también se negó a hablar en castellano con el primer ministro Antonio Maura, catalanohablante de Mallorca, que acabaría respondiéndole en catalán y rompiendo el protocolo ante Alfonso XIII. Del mismo modo, cuando el filósofo Miguel de Unamuno visitó la Sagrada Família, el poeta Joan Maragall tuvo que traducir la visita en catalán de Gaudí al castellano.
El 11 de septiembre de 1924, fue detenido, agredido y humillado por la policía española —que le negó la entrada a una iglesia donde se celebraba un homenaje a los héroes de 1714— por negarse a responder en castellano. El arquitecto Martinell dejaría escrito el testimonio de Gaudí: "Me detuvieron arbitrariamente y con violencia. Me insultaron: me dijeron 'Vaya vd. a la mierda' y 'Sinvergüenza' varias veces. Me preguntaron si no sabía hablar en castellano y les dije que sí, pero que no me daba la gana de hablarlo, y no quise hablarlo porque toda esta agresividad se hace contra Catalunya (…) porque el odio de ellos era porque yo les hablaba en catalán".