La decisión del Tribunal Supremo de los Estados Unidos afirmando que el presidente Donald Trump ha violado la ley federal al imponer unilateralmente aranceles generalizados en todo el mundo supone la primera gran derrota del mandatario norteamericano desde su retorno a la Casa Blanca. La posición de la Corte Suprema del país tiene diferentes derivaciones: por un lado, la cuestionada política exterior de la Casa Blanca y, por otro, la agenda económica del presidente, ya que Trump ha utilizado indiscriminadamente los aranceles para lanzarlos a sus adversarios políticos y ahora le vuelven como un boomerang.
El presidente de los Estados Unidos no va a poder utilizar en este caso al Supremo como un saco de boxeo, ya que no es, ni mucho menos, distante de las posiciones conservadoras. De hecho, en los trece meses que lleva en el cargo, se ha pronunciado en diferentes ocasiones y a su favor en asuntos tan diferentes como la inmigración, los recortes de gasto público o el despido de líderes de agencias independientes. Sin embargo, todos los ejemplos tienen que ver con política doméstica y el caso de los aranceles es de otra dimensión, ya que impone gravámenes a los socios comerciales de los Estados Unidos y establece un ranking de perjudicados de manera arbitraria e ideológica.
La derrota de Trump abre una consecuencia añadida: ¿qué sucede con el dinero que Estados Unidos ha recaudado con estas medidas?
Por seis votos a tres, una derrota severa, el Supremo considera que Trump se extralimitó en sus poderes de emergencia al no contar con la aprobación del Congreso. El resultado —difícil de considerar en otras latitudes; España sería un caso— se produjo tras un alineamiento de tres magistrados conservadores, entre ellos el presidente, con las posiciones progresistas. De ahí el vuelco en el resultado de acuerdo con la ideología de los jueces. Por lo que llevamos viendo del mandato republicano, parece difícil que dé un paso atrás. No es su estilo. Para el presidente de la máxima corte norteamericana, John Roberts, Donald Trump se arroga la facultad extraordinaria de imponer unilateralmente aranceles de monto, duración y alcance ilimitados. Por ello, a la luz de la amplitud, la historia y el contexto constitucional de dicha facultad, debe identificar una autorización clara del Congreso para ejercerla.
La derrota de Trump abre, además, una consecuencia añadida: ¿qué sucede con el dinero que Estados Unidos ha recaudado con estas medidas? Según la CNN, hasta el 14 de diciembre, el gobierno federal había recaudado 134.000 millones de dólares en ingresos por los aranceles impugnados de más de 301.000 importadores diferentes, de acuerdo con los datos de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), así como un documento reciente presentado por la agencia ante el Tribunal de Comercio Internacional de Estados Unidos. Trump además ha hecho de ello una bandera de generación de riqueza, alegando que con los aranceles Estados Unidos es una nación rica y sin ellos, justamente lo contrario. ¿Se puede devolver? No parece fácil, aunque esto será en otra batalla judicial y política, no en esta.
A Trump le llega la noticia de la Corte Suprema en un mal momento, con su popularidad en los niveles más bajos. Las derrotas electorales parciales que ha sufrido cuestionan seriamente sus posibilidades de llegar con el ímpetu de las presidenciales a las elecciones de medio mandato, en diciembre. Serán, sin duda, una muy importante prueba de fuego.
