Rufián se queda en Esquerra

Como había avanzado 24 horas antes Elisenda Alamany en una entrevista en El Nacional, Gabriel Rufián encabezará la candidatura de Esquerra Republicana al Congreso de los Diputados en una nueva legislatura, y se pone así punto final a un culebrón informativo que ha tenido más ruido que otra cosa. Rufián no ha tenido más remedio que renunciar a encabezar el Frente Amplio, ya que Oriol Junqueras no se ha movido de la posición mantenida incluso antes del verano: ERC se presentaría a las elecciones españolas con sus siglas y no junto a un conglomerado de partidos del resto del Estado. Desde este punto de vista, cabe resaltar que Junqueras, con poco ruido, se ha salido con la suya.

Por el camino, sin embargo, Rufián ha obtenido también sus victorias. En primer lugar, su queja sobre el grupo parlamentario que lo ha acompañado durante estos más de tres años de legislatura en Madrid: de los siete diputados, tres no repetirán —Francesc-Marc Álvaro, Pilar Vallugera y Jordi Salvador— y otra, Teresa Jordà, se disputará las primarias por Girona con la también diputada Etna Estrems, quedando una de las dos fuera. El resultado será que de los cuatro diputados por Barcelona solo repetirá Rufián y el grupo parlamentario tendrá la renovación que él quería. A Francesc-Marc Álvaro se le ha dado acomodo en la lista en el Senado, que encabezará, y no tendrá que lidiar con el senador Joan Queralt, quien el viernes había anunciado que se presentaba para repetir un nuevo mandato y, este domingo, después de los anuncios de Esquerra, retiraba su candidatura.

Parece que a estas alturas hay que dar por fracasada aquella gran fuerza política a la izquierda del PSOE con opciones de agrupar bajo unas únicas siglas un buen puñado de escaños

Rufián también ha preservado la posibilidad de hacer campaña electoral en España de la mano de Podemos, la formación de Pablo Iglesias, partido con el que Esquerra va a llegar a un acuerdo de no presentación en Catalunya e incorporar, probablemente, algún representante a las listas. Este pacto de apoyo recíproco serviría para reforzar a Irene Montero en su pulso con el Frente Amplio, si atendemos al predicamento que se le adjudica a Rufián en Madrid. En cualquier caso, parece que a estas alturas hay que dar por fracasada aquella gran fuerza política a la izquierda del PSOE con opciones de agrupar bajo unas únicas siglas un buen puñado de escaños. Las últimas encuestas publicadas no son muy generosas respecto a los resultados que puede obtener Frente Amplio —que acaba no siendo muy diferente de lo que en su día fue Sumar— y Podemos.

Esa dispersión no es una mala noticia para el PSOE, que ha apostado claramente por una situación como esta. De hecho, su claro desplazamiento a la izquierda, junto a los errores cometidos por Sumar y Yolanda Díaz, ha acabado ahogando este espacio político. A estas alturas, Pedro Sánchez tiene pocas posibilidades de escorar el barco del PSOE hacia el centro y tiene todas las cartas depositadas en ser la fuerza hegemónica de la izquierda y asaltar por este camino la primera posición electoral frente al Partido Popular, aunque este, junto a Vox, disponga de una mayoría absoluta cómoda en el Congreso de los Diputados.