El F. C. Barcelona y Real Madrid disputan este domingo su primer clásico de la temporada y también es el primero de la segunda era Mourinho. Como todos los partidos de esta naturaleza, tiene, a priori, un resultado incierto, aunque si hacemos caso al balance del inicio de la presente temporada, es normal que las apuestas estén bastante a favor del equipo blaugrana. El grupo de Hansi Flick ha hecho pleno en la Liga, logrando nueve victorias en nueve partidos disputados, lo que le permite encabezar con tranquilidad la clasificación con 27 puntos. El Real Madrid, en cambio, ha ganado siete y ha perdido dos, frente al Real Betis y el Atlético de Madrid, ambos fuera de casa, y suma 21 puntos, seis menos que el Barça. En los otros dos partidos lejos de su estadio ha amarrado los tres puntos una vez cumplidos los 90 minutos, frente al Espanyol (1-2) y frente al Elx (2-3).
Con este bagaje llega el grupo de Mourinho al Camp Nou, donde los cuatro equipos que han pasado en el campeonato han encajado un total de 21 goles y han marcado cuatro, y el Barça ha ganado los partidos con una diferencia de dos goles como mínimo: por dos ante el Athletic, tres ante Rayo y Getafe y cinco ante el Racing de Santander. Las estadísticas, por tanto, favorecen al equipo de Flick, que si logra la victoria se pondrá a nueve puntos del Madrid, abriendo una brecha en el campeonato importante y, sin duda, sembrando dudas sobre el futuro en el equipo blanco. Porque si hablamos de récords, el de nueve victorias seguidas en el arranque del campeonato logrado hasta la fecha por el Barça iguala el del Madrid de la temporada 68/69 y, si este domingo se impone el equipo blaugrana, alcanzaría un hito que nadie ha conseguido en toda la historia de la competición.
Para los que sabemos lo que son estas citas futbolísticas desde hace décadas, hay una cosa que es diferente: ahora las urgencias históricas las tiene el Madrid, que si pierde se pone a nueve puntos
Pero ya se sabe que todo esto es importante hasta que los 22 jugadores saltan al terreno de juego, donde los registros dejan de tener importancia, o la tienen de una manera bastante menos relevante. Si nos fijamos en los últimos diez clásicos, hay un empate absoluto: cinco victorias para cada equipo. En el Camp Nou, el Barça ha ganado tres y en dos se ha impuesto el Madrid, y eso que los blaugrana han ganado tres de las últimas cinco ligas. Esa igualdad se mantiene en los Barça-Madrid de la primera etapa de Mourinho, que en Liga ganó dos, empató otros dos y perdió dos más. Entre todas las competiciones, de los 17 clásicos ganó cinco, empató seis y cosechó seis derrotas. Eso sí, en su debut en un clásico liguero perdió en el Camp Nou por un abultado 5-0. Veremos qué hace en su segundo debut.
El entrenador blanco ha calentado el partido, conforme en él es característico, algo que a estas alturas ya no impresiona casi nada. Flick, en cambio, ha hecho todo lo contrario: lo ha elogiado y ha mostrado su respeto por un entrenador que sabe gestionar equipos de este nivel y lo ha definido como un gran entrenador y un gran compañero. Aquí Flick no se va a dejar atrapar; sabe que en el terreno dialéctico el portugués está varios pasos por delante de casi todos los que ocupan un banquillo. Una última reflexión: para los que sabemos lo que son estas citas futbolísticas desde hace décadas, hay una cosa que es diferente: ahora las urgencias históricas las tiene el Madrid, que si pierde se pone a nueve puntos. En eso sí que la historia de estos últimos tiempos ha dado un vuelco.