A falta de cuatro semanas, el PSOE sigue en la UCI

Milagro es quizás la palabra más repetida estos días entre las filas socialistas. Se necesita un milagro, repiten. El PSOE da casi encefalograma plano a falta de cuatro semanas para el domingo 29 de noviembre. La tragedia de Urda, en Toledo, donde las fuentes oficiales mantienen congelado el número de 69 víctimas mortales, ha dejado al PSOE sin respiración natural, con un ministro fantasma al frente de Transportes y un presidente del gobierno KO porque está acostumbrado a gestionar relatos, y otra cosa es encabezar el luto oficial con los electores mirándote fijamente. Lo más curioso es que Pedro Sánchez, el indiscutible rey de la estrategia electoral, el hombre de las mil encuestas cada mañana en la Moncloa, capaz de inventarse incluso una huelga general contra la oposición con el tema de la vivienda, ha quedado desarmado.

Solo hace falta oír el silencio sepulcral de la Moncloa, al que acompañan los principales ministros, desde Félix Bolaños hasta Óscar López, el rival de Díaz Ayuso en las elecciones de la Comunidad de Madrid, y al que el PSOE había dedicado muchos esfuerzos —50 entrevistas en TVE en dos años— y mucho dinero —el ministro inversor en medios a lomos de la transformación digital— para poder competir con la lideresa popular de la capital española. Ahora, es que han desaparecido hasta de las redes sociales. Incluso el director de Gabinete de Presidencia del Gobierno español entre 2018 y 2021, Iván Redondo, que se había convertido en el gran animador de las expectativas socialistas por su reconocida experiencia demoscópica, guarda silencio desde el accidente ferroviario.

Sánchez, el indiscutible rey de la estrategia electoral, el hombre de las mil encuestas cada mañana en la Moncloa, capaz de inventarse incluso una huelga general contra la oposición con el tema de la vivienda, ha quedado desarmado

Aquella idea de Redondo de ser el PSOE primera fuerza, desplazando al PP de Feijóo, es hoy, claramente, una utopía si nos atendemos a la demoscopia conocida. Había, hasta la catástrofe de Toledo, una remontada del PSOE, lógica porque existía una estrategia clara de precampaña alrededor de la vivienda, la llegada de Vox y la persecución judicial de la familia Sánchez, y las coordenadas del 29N han cambiado abruptamente. No vale nada de lo que se había trabajado previamente y entramos en una campaña con unos ítems diferentes: capacidad de gestión frente a una España repleta de agujeros, más que un queso emmental; recuperación de una mínima normalidad, que supere la excepcionalidad permanente actual; y un mensaje muy subliminal fuera del espacio público: el peso de los casos de corrupción ha mermado la capacidad de respuesta.

Hemos pasado de alardear de las infraestructuras a estar avergonzados, mientras siete personas que han ocupado cargos importantes en el Ministerio de Transportes con Pedro Sánchez están procesadas o investigadas. José Luis Ábalos, exministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana; Koldo Aguirre, exasesor principal del ministro y miembro de los Consejos de Administración de Puertos del Estado y de Renfe Mercancías; Isabel Pardo de Vera, expresidenta de Adif (Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) y, posteriormente, secretaria de Estado de Transportes; Jesús Manuel Gómez García, exsubsecretario de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana; Francisco Javier Herrero Lizano, ex director general de Carreteras; Álvaro Sánchez Manzanares, ex secretario general de Puertos del Estado; Michaux Miranda, ex director general de Gestión de Personas de Adif; y José Luis Rodríguez, subteniente de la Guardia Civil adscrito a la seguridad del complejo de Nuevos Ministerios (sede central de Transportes).

En las próximas horas, saldrán las primeras encuestas que ya van a recoger el impacto del accidente de Toledo. Las principales magnitudes aparecen claras: la alianza PP-Vox aparece más sólida que nunca, con una variable importante como es que los populares podrían mejorar o repetir los resultados de 2023 de 137 escaños. Su socio de la ultraderecha puede llegar a doblar los 33 parlamentarios que tiene ahora. La suma total no aleja a este consorcio de la derecha española de los 200 congresistas. El PSOE vuelve al punto de partida de antes de la convocatoria electoral y se mueve sobre los 100 parlamentarios, una cifra ridícula y susceptible de quedar en dos dígitos. El horizonte del Frente Amplio de Colau se mueve en unos discretos números de alrededor de la decena en España y tres en Catalunya. Y veremos cómo la campaña volverá, lentamente, a coger velocidad. Pero ya nada va a ser como antes de la catástrofe de Toledo.