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Pues parece que es prácticamente seguro que Ada Colau, la exalcaldesa de Barcelona, va a volver a la primera línea política y no lo va a hacer de cualquier manera, como diputada o como concejal del Ayuntamiento de Barcelona, sino por la puerta grande: como la candidata del recién conformado Frente Amplio a la presidencia del gobierno de España. El espacio que se está configurando a la izquierda del PSOE y al que se han adherido hasta la fecha cuatro organizaciones —Sumar, el partido impulsado originalmente por Yolanda Díaz; Izquierda Unida (IU), liderada por Antonio Maíllo; Más Madrid, con la ministra Mónica García como principal referente estatal, y Comuns, con Ada Colau y Ernest Urtasun, entre otros— piensa en ella como cabeza de cartel para ocupar la Moncloa. No encabezaría la lista de Madrid, sino de Barcelona, y la propuesta la ha revelado la candidata de Más Madrid como una manera de ofrecer una candidatura coral que respete la pluralidad territorial y que responda a un planteamiento de funcionamiento confederal.

Si este puzle acaba cuadrando, sería la segunda vez que una organización política española presenta a las urnas a un catalán como candidato a la presidencia del Gobierno. El precedente es Miquel Roca, en 1986, en la fallida operación reformista, una aventura que en clave española no podía salir peor, ya que no sacó ningún escaño, pero que, con una mirada exclusivamente catalana, tuvo un rédito muy alto, puesto que Convergència i Unió pasó de 12 a 18 diputados. Dicho esto, parece que Colau ya ha escogido terreno de juego para volver a la política y será en España. La campaña de la vivienda, más allá de los resultados en sus ocho años como alcaldesa, parece hecha como anillo al dedo. Ha llovido mucho desde el año 2015, pero a lomos del activismo por el derecho a la vivienda, había sido una de las fundadoras y principales portavoces de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y de la lucha contra los desahucios; logró acceder a la alcaldía de Barcelona gracias a su mínima victoria contra Xavier Trias.

Si este puzle acaba cuadrando, sería la segunda vez que una organización política española presenta a las urnas a un catalán como candidato a la presidencia del Gobierno

Pero como que la memoria es frágil, cuatro datos: en su etapa como alcaldesa (2015–2022) se instaron directamente desde el Ayuntamiento de Barcelona y el Institut Municipal de l'Habitatge i Rehabilitació de Barcelona (IMHAB) al menos 312 órdenes de desahucios en los últimos cuatro años. Se practicaron en la capital catalana durante su mandato 17.128 lanzamientos por los juzgados y hubo que lamentar el suicidio de un afectado durante un procedimiento instado por el Ayuntamiento e IMHAB en Bon Pastor, en mayo de 2022. La solución al grave problema de la vivienda va mucho más allá de cuatro eslóganes, declaraciones contundentes, acusaciones o amenazas, veladas o directas, como la formulada al president Puigdemont señalando que tendrá problemas para caminar por Catalunya después de tumbar los decretos. Si Sánchez creyera que la solución al problema de la vivienda era tan fácil como la aprobación de un par de decretos, no hubiera esperado al último segundo de su mandato, tras ocho años como presidente, para adoptar una iniciativa legislativa como esta.

Pero, dicho eso, la amalgama de una opción política a la izquierda del PSOE, si acaba entrando Podemos, se asemejaría a aquel Unidas Podemos de 2016, aunque con una arquitectura bastante distinta. Sería un espacio electoral parecido en amplitud al antiguo Unidas Podemos, pero con un modelo de poder mucho menos centralizado en la formación de Pablo Iglesias e Irene Montero. No sería una buena noticia para Esquerra Republicana y Gabriel Rufián, si queda fuera, ya que el diputado ha dedicado muchos esfuerzos a construir un puente para que votantes de los Comuns pudieran transitar hacia el partido que dirige Oriol Junqueras. Si Colau acaba estando al frente de este proyecto de Frente Amplio y con proyección española, puede acabar levantando un muro en que sea más difícil un desplazamiento del electorado de izquierdas hacia el partido republicano. Como que el día 16 de octubre acaba el plazo para la formalización de coaliciones, saldremos pronto de dudas y sabremos si este Frente Amplio es un barco con muchos partidos subidos a bordo o se acaba produciendo una dispersión de aquel Unidas Podemos.