La crisis de los suministros y el encarecimiento de las materias primas impulsan un aumento de precios en muchos servicios que marca el inicio del 2022. En el 2021 concluye con un incremento del Índice de Precios al Consumo (IPC) haya registrado tasas superiores al 5% durante la segunda mitad del año, cifras sin precedentes a lo largo de los últimos 30 años. Ante este contexto, algunos servicios han optado por mantener la congelación de tarifas por los efectos que todavía se arrastran de la pandemia, mientras que el Gobierno intenta compensar la subida del precio de la luz con menos impuestos.
A pesar de las maniobras para contrarrestar el encarecimiento de algunos servicios básico para el día a día de los ciudadanos, en el 2022 se presenta a grandes rasgos como un año con los precios más altos. Una situación que ya se ha empezado a intuir durante el 2021 con las vertiginosas subidas del precio de la luz.
Transitar por carretera: menos peajes, pero más caros
Si bien este año no habrá que estar pendiente de la actualización de precios de los peajes del tramo entre Tarragona y La Jonquera, de la C-33 de Montmeló en Barcelona y la C-32 en el Maresme –la concesión se acabó en el 2021 y han pasado a ser vías de alta capacidad públicas- el resto de vías de pago incrementarán tarifas. Los peajes que todavía están vigentes en Catalunya y gestionadospor la Generalitat son el tramo de la C-16 entre Manresa y Sant Cugat del Vallès y el tramo de la C-32 que transcurre entre Castelldefels y El Vendrell, además del Túnel del Cadí y el Túnel de Vallvidrera (ambos forman parte de la C-16).
Este año, la tarifa en estas vías de pago se encarecerá un 5,4%, tomando como referencia la variación interanual del IPC correspondiente al mes de octubre. Esta fórmula de cálculo automático también tiene en cuenta un coeficiente corrector que modula la variación entre el tráfico real y el previsto de tres años atrás. Como durante el año 2021 los tráficos han sido menores que los previstos hace tres años, la subida de este ejercicio se aplicará al 100%. Así, el aumento de los peajes contrasta con el descenso del año pasado, cuando las tarifas se rebajaron un 0,8%, según informa la ACN.
Transporte público: estabilidad y pequeños cambios
El ATM ya anunció hace semanas que decidía congelar las tarifas del transporte público para hacer frente al impacto de la pandemia entre los usuarios. Además, no caducará la oferta de títulos y su validez se extenderá hasta diciembre del 2022. De esta manera, el billete sencillo seguirá teniendo un precio de 2,40 euros en una zona; la T-Casual 11,35 euros; la T-usual 40 euros; la T-joven 80 euros; la T-día 10,50 euros; la T-familiar 10 euros y la T-grupo 79,45 euros. En el caso de las familias monoparentales o numerosas, la T-usual se mantiene en los 32 euros, la T-joven en los 64, y la T-70/90 en los 63,55 euros.
Con respecto al taxi, las tarifas 1 (laborables de ocho de la mañana en ocho de la noche), la 2 (laborables de ocho de la noche a ocho de la mañana y sábados y festivos) y la 3 (precio cerrado) se incrementan un 2,8%. La bajada de bandera aumenta en cinco céntimos, hasta los 2,30 euros y el precio por kilómetro será de 1,21 euros y 1,45 en las tarifas 1 y 2, respectivamente.
En cambio, la tarifa 4 (precio fijo entre el aeropuerto y el Muelle adosado y viceversa) continuará en los 39 euros. También se mantienen los suplementos de 4,30 euros para trayectos con origen o destino al aeropuerto, con origen al Muelle Adosado y para un vehículo ocupado por 5-8 pasajeros; los 2,5 euros a los trayectos con origen o destino a Sants Estación y en el recinto ferial de Gran Vía; y de 3,10 euros para las noches especiales (23 -24 de junio, 24-25 de diciembre y 31 de diciembre y 1 de enero).
Los suministros, un punto crítico
Los grandes cambios continúan en los suministros de agua, luz y gas. De estos tres, lo que más preocupa es el precio de la luz, que llega al nuevo año con el precedente del 2021. Las medidas impuestas por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) y el Gobierno pretenden incidir en la parte fija del recibo de la luz y así compensar la subida del precio de la electricidad al mercado mayorista, que, por otra parte, está alcanzando récords históricos. Este último mes de diciembre ha sido el más caro de la historia, con nueve días donde el precio del MWh ha superado los 300 euros por término medio.
El precio del agua también sufrirá algunos cambios, muy menores que la luz. El AMB ha actualizado la tasa metropolitana de tratamiento de residuos (TMTR), uno de los componentes fijos dentro de la factura del agua. Este 2022, la TMTR tendrá un aumento medio del 3%, aunque este no será lineal. Los usuarios domésticos con un tipo de vivienda A o B no se los incrementará la tarifa, mientras que en el resto de hogares la subida será del 5,1%. Según datos del AMB, el 78% de los usuarios domésticos viven en una vivienda de tipo A o B, así que no notarán cambios en este aspecto.
Finalmente, el gas registrará un encarecimiento notable. La actualización de las tarifas reguladas (TUR) a partir de este 1 de enero comportará un incremento del 5,48% en la factura anual para el consumidor medio que se haya acogido a una de ellas. Todo eso teniendo en cuenta que el Gobierno tomó la medida de limitar al 15% el coste de la materia prima. En caso de que no se hubieran establecido límites, el encarecimiento de la factura del gas habría sido muy superior.
La larga lacra de los alquileres
La subida de precios también tendrá un impacto directo en los contratos de alquiler donde la revisión de las cuotas va ligada al IPC. En estos casos, se toma como referencia el último mes del año. Según los últimos datos avanzados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la tasa interanual correspondiente a diciembre se situará en el 6,7%, la más alta desde marzo de 1992.
Imagen principal: Un grupo de taxis durante una marcha lenta por Barcelona / ACN