La polémica por la retirada de la sanción a Folarin Balogun no se detiene. Ahora ha entrado en juego la UEFA, que ha decidido mojarse para criticar abiertamente la decisión que tomó la FIFA, celebrada por Donald Trump, que permitirá al goleador de Estados Unidos jugar los octavos de final del Mundial contra Bélgica a pesar de haber sido expulsado en el duelo de dieciseisavos contra Bosnia. Una medida que ha sido calificada de "sin precedentes, incomprensible e injustificable" por el máximo organismo europeo.
La UEFA ha explicado en un comunicado publicado este lunes que la decisión, llegada después de una llamada de Trump a Infantino, "ha traspasado una línea roja" que afecta a los principios básicos de la competición. Por su parte, la Federación Belga (RBFA) también ha reaccionado con un duro comunicado en el que denuncia la situación y anuncia que estudiará todas las vías posibles para intentar recurrir la decisión. De momento, sin embargo, el indulto parece inamovible y, a escasas horas del inicio del partido, Balogun podrá jugar el duelo ante Bosnia a pesar de haber sido expulsdo. Habrá que ver si habrá espacio para otro cambio de escenario en el que es uno de los casos más polémicos de la historia reciente de los Mundiales.
UEFA statement on the Balogun case: ⬇️https://t.co/9LQDx8waKe
— UEFA (@UEFA) July 6, 2026
El comunicado de la UEFA
La decisión tomada ayer de suspender durante un período de prueba de un año la aplicación de la suspensión automática de un partido tras la tarjeta roja mostrada al jugador Folarin Balogun cruzó una línea roja.
El fútbol, como cualquier otro deporte, se rige por reglas que constituyen la base de una competencia justa, honesta y transparente. A veces, las reglas son susceptibles de interpretación. En este caso, no. La suspensión automática mínima de un partido tras una tarjeta roja no es una opción discrecional y no requiere la decisión de un organismo competente para su aplicación. Es un principio consagrado en el reglamento, que no admite excepciones, y mucho menos en medio de un torneo donde otros jugadores se han encontrado en la misma situación y han cumplido su suspensión con regularidad.
Cuando quienes velan por el cumplimiento de las reglas ya no lo garantizan, la integridad del juego se ve comprometida y la credibilidad de la competición se ve socavada. Asimismo, esta decisión sienta un precedente en el torneo en curso, donde situaciones similares requerirán ahora un trato igualitario, en detrimento de la competición.
El fútbol es el deporte más querido del mundo porque es un juego hermoso y goza de confianza porque se juega en todas partes con las mismas reglas. Un torneo nunca es un evento aislado y, si se trata de la Copa del Mundo, tiene el poder de generar consecuencias positivas o negativas para el fútbol en su conjunto. Expresamos nuestra incredulidad ante una decisión tan sin precedentes, incomprensible e injustificable.