Luis Enrique es uno de los grandes entrenadores del momento, pero un hipotético regreso al Barça también recuperaría algunas experiencias que dejaron huella. Una de ellas afecta a Rodri, que conoce perfectamente las exigencias del asturiano desde su etapa en la selección española. El centrocampista disputó el Mundial de Catar como central, una posición en la que pudo ayudar al equipo, aunque después dejó claro que prefería otro papel.
Su valoración fue especialmente expresiva. En una entrevista de la Cadena SER, le preguntaron si echaba de menos jugar en el centro de la defensa. “No, no, eso ya lo dije yo. Es aburridísimo”, respondió entre risas. Una frase que resume cómo vive el fútbol un jugador acostumbrado a organizar, intervenir constantemente y gobernar los partidos desde el centro del campo, no a ser el último bastión del equipo.
Rodri quiere mandar desde el centro del campo
Ahí estaría uno de los puntos sensibles de un posible reencuentro. Rodri puede adaptarse a la defensa, pero hacerlo supone alejarlo del lugar donde más disfruta y desde el que ha construido su condición de referente. Para un futbolista de su jerarquía, conocer qué posición ocuparía y qué responsabilidades tendría sería una cuestión importante antes de volver a trabajar con un entrenador que ya decidió retrasarlo.

En el Barça, además, su presencia en la medular tiene un efecto que también agradecen sus compañeros. Pedri explicó antes del partido contra el PSG que el internacional español aporta contención, ayuda a manejar el juego y le concede más libertad para subir. Esa sociedad refuerza el valor de mantenerlo en su sitio, ya que mover a Rodri también modificaría el reparto de tareas de quienes juegan a su alrededor.
Luis Enrique también dejó otros recuerdos incómodos
El suyo tampoco es el único antecedente delicado relacionado con el vestuario azulgrana. La Vanguardia explicó que las imágenes del documental donde Luis Enrique señalaba las dificultades de Ronald Araujo para iniciar el juego habían causado malestar en el equipo culé. Aquella exposición añadió una dimensión personal a un análisis táctico y dejó un recuerdo incómodo alrededor del equipo.
Todo ello dibuja los matices que tendría una eventual vuelta. Flick ha situado al asturiano entre los mejores del mundo y su trabajo en el PSG explica ese prestigio. Sin embargo, para Rodri, la cuestión pasaría también por sentirse protagonista en su posición natural. Después de haber descrito como “aburridísimo” jugar de central, volver a ese papel difícilmente sería el principal atractivo de un reencuentro.