Ya queda menos para que regrese la acción a la NBA, la liga de las estrellas del baloncesto por antonomasia. Entre todos los fuera de serie que conforman la competición se encuentra un catalán, de Badalona, ejerciendo el papel de director de una de las 30 franquicias; Jordi Fernández. El que fuera jugador de las categorías inferiores del Joventut encara la que será su tercera temporada como entrenador de los Brooklyn Nets, con caras nuevas y con una plantilla llamada a dar un salto de calidad, la cual se estrenará en la madrugada del próximo jueves contra los Charlotte Hornets.
La reconstrucción de un proyecto desolado
A finales de la década pasada, los Nets apostaron fuerte por crear un proyecto ganador que revolucionara la NBA. En el verano de 2019 aterrizaron en el Barclays Center Kevin Durant y Kyrie Irving, dos de las estrellas más grandes de la competición. Más tarde se uniría al equipo James Harden, para acabar de completar uno de los big three más potentes de la época moderna. El experimento no salió bien; solo 16 partidos juntos a causa de múltiples lesiones, la no vacunación de Irving que lo tuvo apartado de las pistas dos meses y la falta de experiencia de Steve Nash como entrenador acabaron por dinamitar el proyecto. Entre febrero de 2022 y el de 2023 las figuras del equipo ya habían abandonado la institución, dejando detrás un vacío tanto de nivel como de recursos.

Ante esta complicada situación, Jordi Fernández se ha puesto a trabajar para levantar un equipo que se encontraba en la parte baja de la clasificación, sin ningún tipo de esperanza de cara al futuro y con una falta clara de juego. Por suerte, el badalonés tiene en sus manos las piezas necesarias para llevar a los Nets al siguiente escalón; la lucha por entrar en el play-in, ronda previa que da acceso a los play-offs, en una conferencia Este muy competitiva.
Dos años previos con margen de mejora
Desde que el entrenador catalán se puso al frente de la franquicia con la media de edad más joven del país, todavía han estado sumergidos en esta etapa de transición. Solo 46 victorias de 164 posibles en los dos cursos anteriores hicieron que los Nets fueran el sexto y tercer peor equipo de la liga, respectivamente. Hasta ahora, acabar en la cola de la clasificación se traducía en tener mejores opciones de obtener una elección alta en el draft, principal vía para adquirir nuevos jugadores. Este año, la liga ha modificado el sistema para penalizar a los tres peores equipos, evitando así que las franquicias den por perdida su temporada para poder escoger mejores jugadores. Así, el equipo de Brooklyn deberá poner sus máximos esfuerzos para superar la barrera de los tres colistas, lo que los aproximará a la carrera para disputar la post-temporada.
Fútbol legend Pep Guardiola stopped by to hang out with Coach Fernández today ⚽️🏀 https://t.co/6xKZXq4tJG
— Brooklyn Nets (@BrooklynNets) September 18, 2026
De hecho, la figura del equipo, Michael Porter Jr., explicó en una entrevista con el streamer americano N3on que "todos los jugadores jóvenes habían crecido mucho" y que dentro del vestuario hay "una buena química". Además, afirmó que confía en la capacidad del equipo para superar las 50 victorias, marca complicada que solo nueve equipos superaron el curso anterior. Aparte del alero, en el equipo se encuentran jugadores que serán clave para la próxima temporada; Julius Randle, ala-pívot de veintinueve años destinado a aportar músculo y veteranía en la pintura; Egor Dëmin, combo exterior ruso de 2,06 metros que con solo diecinueve años fue el director de juego del equipo; Noah Clowney, interior muy ordenado con una gran proyección de futuro; o Mikel Brown Jr., jugador exterior escogido en la sexta posición de este draft al que se ha comparado con Damian Lillard.