La gente con poca memoria habrá olvidado que Raphinha Dias llegó a estar muy cerca de abandonar el Barça, hace tan solo un par de años. En ese momento, venía de firmar dos temporadas muy discretas, a las órdenes de Xavi Hernández, con el cual nunca acabó de tener química. Joan Laporta estaba dispuesto a estudiar todas las ofertas de traspaso que llegaran, e incluso, ya se comenzó a hablar de su sustituto, que sería Nico Williams.
En muchos medios afirmaban que el acuerdo con la estrella del Athletic Club de Bilbao, que había firmado una Eurocopa sensacional, ya estaba cerrado, y que le habían prometido que heredaría el dorsal ‘11’ que el astro brasileño dejaría libre con su marcha. Por suerte para todos, esta opción se no acabó de concretar, gracias a la intervención de Hans-Dieter Flick, quien no dudó en hablar personalmente con el futbolista nacido en el año 1996.

Le trasladó que tenía garantizada una plaza en sus alineaciones, y que estaba convencido de que podría recuperar su mejor versión, y ser indispensable en el Spotify Camp Nou. Rápidamente, consiguió convencer al ex del Sporting de Portugal, del Leeds United o del Stade Rennais, que optó por quedarse, y el resto de la historia ya la conocemos todos. Se reivindicó esa misma campaña, en la cual fue candidato a ganar el Balón de Oro, y actualmente es el capitán del primer equipo.
Ha pasado de ser señalado, a convertirse en un ídolo para la afición, y ahora mismo es la referencia ofensiva del Barça. Se ha adaptado de maravilla a su nuevo rol, jugando como delantero centro, y sus estadísticas son extraordinarias, promediando prácticamente dos goles por partido. Está destrozando muchos récords anotadores, y hoy en día es impensable que pueda salir. De hecho, se está negociando la ampliación de su contrato.
Pero las cosas hubieran sido muy diferentes sin la intervención de Flick, como Raphinha ha explicado al diario alemán ‘Süddeutsche Zeitung’. “El míster me ha cambiado la vida. Lo diré siempre, por los siglos de los siglos. Es la persona que cambió mi mentalidad. En el club y como persona”, empezó diciendo. “Yo prácticamente había dado por terminada mi etapa en el FC Barcelona. Mi cabeza ya estaba en otra parte, quería marcharme". Y añade: "Si no hubiera tenido aquella conversación con Flick y él no me hubiera convencido en cuestión de minutos de que contaba conmigo y confiaba en mí, ahora ya no estaría aquí. Me dijo: 'Antes de tomar una decisión, ven y hablamos'. Me dijo que sentía que yo todavía iba a ser muy importante para el equipo y que el equipo iba a ser importante para transformarme como jugador. Hoy, mirando atrás, hay que decir que así fue”, sentenció.