De quedar cuarto en el Balón de Oro y jugar con Baggio y Asprilla a vender aspiradoras

Thomas Brolin todavía es considerado como uno de los mejores jugadores suecos de toda la historia. Su trayectoria fue envidiable, con una increíble cantidad de éxitos, y su mejor momento fue en el año 1994. Porque quedó cuarto en las votaciones del Balón de Oro, tan solo por detrás de Hristo Stoichkov, de Roberto Baggio y de Paolo Maldini, gracias a la increíble cantidad de goles que anotó en esa temporada, en la cual conquistó la Supercopa de Europa con el Parma.

También ganó una Coppa de Italia, una Copa de la UEFA y una Recopa de Europa con el combinado transalpino, donde es considerado como un ídolo, aunque ya hace prácticamente tres décadas desde que dijo adiós. Llegó siendo un desconocido, procedente del modesto Norrköping de su país natal, y estuvo durante un lustro, antes de ser traspasado al Leeds United, donde nunca acabó de encajar, y tuvo una breve etapa por la Premier League.

Acabó en el Zúrich sueco, antes de regresar al Estadio Ennio Tardini, y posteriormente marcharse al Crystal Palace. Pero ya nunca más volvió a ser el mismo, y acabó su carrera en el Hudiksvalls sueco, donde optó por colgar las botas con tan solo 28 años, asegurando que había perdido la motivación por el fútbol, y que ya no era feliz. Y, como explicó durante una entrevista a ‘La Gazzetta dello Sport’, ahora tiene una vida muy normal.

“Estaba realmente cansado de entrenar a diario y tenía otros proyectos dándole vueltas en la cabeza. Siempre he sido muy curioso. Necesitaba algo más. Mi mente buscaba nuevas experiencias, y ser emprendedor me resultó útil”, explicó Brolin para justificar su decisión. Lo sorprendente es que se dedicara a vender aspiradoras, creando su propia empresa, un reto que le devolvió la sonrisa, y donde ha tenido mucho éxito, como él mismo revela.

“Tenía una idea nueva para un nuevo tipo de aspiradora. Me sentí literalmente atraído y fundé una empresa. Fue ese impulso lo que me hizo no querer volver atrás nunca más. En aquel entonces, todos me decían que a los 28 años era demasiado pronto para jubilarme, pero yo respondí: ‘Depende de lo que hayas hecho en esos 28 años’. Ya había logrado mucho. Quedé cuarto en el Balón de Oro. La vida es demasiado corta para hacer cosas aburridas. No hago cosas que no disfruto”, aseguró.

Brolin no se arrepiente de retirarse tan joven

Brolin, quien fue compañero de Baggio o de Faustino Asprilla, afirma que no se arrepiente de la decisión que tomó, y que no echa de menos el fútbol, ni nunca lo ha hecho.

“Descubrí un mundo nuevo, aprendí un oficio y me volví a desafiar. Ahora, si lo pienso, llego a la conclusión de que siempre he querido superarme en todos los aspectos. Lo hice con el fútbol, ​​lo hice con los negocios. Veo los partidos que me interesan, observo a los jugadores, no me pierdo ni un solo partido del Parma, porque ese club ha permanecido en mi corazón”, sentenció.