Nico O’Reilly se ha convertido en una de las grandes apariciones del Manchester City y su nombre empieza a ganar peso también en clave Barça. Pep Guardiola fue quien aceleró su llegada al primer equipo y quien detectó que podía rendir incluso fuera de su posición natural. Hoy, con solo 21 años, el inglés ya es una de las grandes realidades de la Premier League y una operación por unos 70 millones empieza a tener sentido.
El crecimiento ha sido espectacular. Formado inicialmente como centrocampista ofensivo, Guardiola lo transformó en lateral izquierdo y consiguió explotar su potencia, calidad con balón y capacidad para llegar al área. La temporada pasada disputó 53 partidos, marcó nueve goles, dio seis asistencias y terminó ganando el premio al mejor jugador joven de la PFA. Ya no hablamos de una promesa, sino de uno de los jóvenes más cotizados del fútbol europeo.
Guardiola lo convirtió en futbolista de élite
La evolución de O’Reilly explica por qué su perfil gusta tanto. Puede actuar como lateral, interior o centrocampista, mide cerca de 1,90 metros y tiene unas condiciones físicas enormes sin perder calidad técnica. Guardiola le dio continuidad precisamente porque encontró en él un futbolista capaz de ocupar distintas alturas durante un mismo partido, algo que encajaría perfectamente también con el fútbol de Hansi Flick.
Su explosión ha sido tan fuerte que también llegó a la selección absoluta de Inglaterra. Debutó después de consolidarse en el City y ha pasado a formar parte del grupo de jóvenes llamados a dominar la próxima década. El problema para cualquier comprador es evidente: renovó hasta 2030 y el conjunto inglés no tiene ninguna necesidad inmediata de venderlo.
Por 70 millones el Barça podría intentarlo
Ahí aparece el Barça. Si Deco decide invertir una cantidad importante en un futbolista joven y polivalente, O’Reilly reúne prácticamente todos los requisitos. Puede solucionar el lateral izquierdo, jugar por dentro y crecer dentro de una plantilla que necesita futbolistas físicos capaces de sostener la presión alta de Flick.
Una cifra cercana a los 70 millones sería elevada, pero también supondría comprar presente y futuro. Guardiola ya hizo la parte más difícil: detectar el talento y convertirlo en jugador de primer nivel. Ahora el Barça sabe perfectamente qué futbolista tendría delante si decide ir a por él. O’Reilly ha pasado en muy poco tiempo de ser una apuesta de cantera a convertirse en una de las grandes piezas jóvenes del Manchester City.
