Pep Guardiola ha lanzado un aviso muy claro al Barça sobre el futuro de Hansi Flick. El técnico de Santpedor está encantado con el trabajo del alemán y con la evolución del equipo, pero teme que una obsesión excesiva con la Champions pueda acabar generando una presión capaz de desmontar un proyecto que considera excelente.
Guardiola lo explicó durante la inauguración de un Cruyff Court en La Salle Manresa. Allí elogió abiertamente al actual Barça: “Soy muy fan de Hansi Flick”. También destacó que el equipo lleva dos años extraordinarios, independientemente de que los futbolistas procedan de La Masia o hayan llegado desde fuera.
Guardiola teme que Europa cambie el juicio sobre Flick
Su advertencia llegó al hablar de la gran obsesión azulgrana de volver a ganar la Champions. En este sentido, Guardiola fue claro: “La Champions destroza proyectos”. Para él, una eliminación europea no puede servir automáticamente para considerar que una temporada ha sido mala ni para cuestionar todo el trabajo realizado durante meses.

El exentrenador blaugrana recordó además que esta competición depende mucho del momento en el que llega cada equipo, de las lesiones y de detalles que pueden escapar al control del entrenador. Por eso insiste en que el verdadero baremo debe ser la regularidad. “Lo que marca la base de una temporada son las Ligas”, explicó.
Flick tiene el respaldo de alguien que conoce esa presión
Las palabras tienen especial peso porque Guardiola conoce perfectamente lo que significa entrenar al Barça y convivir con la obligación constante de ganar Europa. Su mensaje no rebaja la importancia de la Champions, pero sí pretende evitar que se convierta en el único criterio para medir el trabajo de Flick.
Guardiola quiere que el club mantenga la paciencia incluso si la sexta Champions tarda en llegar. Le gusta cómo juega el equipo, valora el crecimiento de los jóvenes y considera que el proyecto tiene recorrido. Su temor es precisamente que una eliminación cambie el relato demasiado rápido. Si eso ocurre, el Barça podría acabar destruyendo por impaciencia un proyecto que, según uno de los entrenadores más importantes de su historia, merece continuidad.