Aston Martin atraviesa uno de sus momentos más delicados y ya no hay forma alguna de esconder la realidad en la que se encuentra el equipo británico. En este sentido, su embajador, Pedro de la Rosa ha hablado con claridad y ha confirmado lo que Fernando Alonso llevaba tiempo sospechando desde dentro del coche.

El problema no está en un solo punto. No es una pieza concreta ni un fallo puntual que esté complicando la vida a los pilotos e ingenieros. Es un conjunto de carencias que están frenando por completo el rendimiento del equipo.

Un coche que no funciona en ningún escenario posible

Y es que las palabras de De la Rosa no dejan lugar a dudas. Aston Martin necesita mejorar en todas las áreas si quiere ser competitivo. La realidad es que el AMR26 presenta problemas en prácticamente todos los aspectos clave. No tiene velocidad en recta, sufre en curvas rápidas y no ofrece estabilidad al piloto.

Fernando Alonso EFE
Fernando Alonso EFE

Además, el coche tiene un exceso de peso que penaliza su rendimiento global, dificultando todavía más cualquier mejora. Tampoco se puede señalar únicamente al motor. Aunque Honda no ha estado al nivel esperado, el monoplaza arrastra problemas estructurales que van mucho más allá. De este modo, el equipo se encuentra en una situación compleja, donde no hay soluciones rápidas ni evidentes.

Alonso ya lo había detectado desde dentro

Fernando Alonso llevaba semanas dejando mensajes que apuntaban en esta dirección. Sin ser explícito, el asturiano dejaba entrever que el coche no respondía como debía en la mayoría de situaciones sobre el asfalto. Ahora, con la confirmación de De la Rosa, esas sensaciones quedan respaldadas desde dentro del equipo.

Y es que el problema es más profundo de lo que parecía. No se trata de ajustar pequeños detalles, sino de dar un salto importante en el desarrollo del coche. La situación es tan complicada que Aston Martin es, junto a Cadillac, uno de los pocos que todavía no ha logrado entrar en los puntos.cIncluso terminar carreras se ha convertido en un objetivo en sí mismo, algo impensable al inicio de la temporada.

Así pues, el diagnóstico es claro. Aston Martin tiene que mejorar en todo si quiere competir. Y Fernando Alonso, que ya intuía lo que pasaba, ahora tiene la confirmación definitiva de que el reto es mucho mayor de lo esperado.