Pau Cubarsí puede anticiparse, sacar el balón limpio y corregir una carrera a la espalda, pero no puede estar en todas partes. El Barça necesita que su defensa funcione como una unidad y empieza a pagar demasiado caras las desconexiones. El ataque está sacando adelante los partidos, aunque detrás crece una preocupación: cada vez que se rompe la coordinación, el joven central tiene que multiplicarse para cerrar los espacios.
Las lesiones agravan una situación que ya exigía atención. Las bajas de Eric Garcia y Jules Koundé se suman a la de Andreas Christensen y reducen las alternativas de Hansi Flick. El entrenador dispone de menos recursos para repartir esfuerzos y corregir problemas. En ese escenario, cargar todavía más responsabilidad sobre Cubarsí parece una solución demasiado frágil para un equipo que aspira a competir por todo.
Schlotterbeck, personalidad para acompañar a Cubarsí
Uno de los nombres vinculados al refuerzo de enero es Nico Schlotterbeck. El central del Borussia Dortmund ofrece un perfil zurdo que permitiría equilibrar la salida de balón y repartir responsabilidades con Cubarsí. Su experiencia y su iniciativa para defender hacia delante encajarían en una línea que necesita mantenerse lejos de su portería sin perder seguridad cuando el rival consigue superar la presión.
La operación, sin embargo, tendría un obstáculo importante. El internacional alemán renovó hasta 2031, de modo que su situación contractual deja al Dortmund en una posición fuerte. Su incorporación exigiría una negociación difícil, especialmente a mitad de temporada. Para el Barça, el atractivo deportivo resulta evidente; convertir ese interés en una oportunidad real dependería de unas condiciones que hoy están lejos de garantizar una salida sencilla.
Lukeba, velocidad para defender con metros por detrás
La otra alternativa es Castello Lukeba, también relacionado con los planes azulgranas. El defensor del RB Leipzig aportaría un perfil zurdo, movilidad y capacidad para corregir en espacios abiertos. Sobre el papel, sería un complemento interesante para Cubarsí: permitiría repartir las coberturas y sostener mejor las transiciones. Esa es precisamente una de las exigencias más delicadas del sistema de Flick, donde un segundo de desajuste puede dejar al delantero rival lanzado.
Tampoco sería una contratación sencilla: Lukeba tiene contrato hasta 2029. Los dos nombres representan caminos para buscar lo mismo, un compañero que descargue a Cubarsí y eleve la seguridad colectiva. Porque esa sensación de jugar por momentos con uno menos nace cuando alguien salta a presionar y otro no acompaña. Enero podría aportar una pieza, pero recuperar la coordinación seguirá siendo imprescindible para cerrar la defensa.