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Nico Williams se encuentra cada vez más lejos de recuperar la tranquilidad en el Athletic. Su decisión de acelerar la recuperación durante el Mundial, después de una temporada marcada por la pubalgia y varias lesiones musculares, ha generado incomodidad en el club. En Lezama consideran que volvió a asumir riesgos cuando todavía necesitaba un plan físico mucho más prudente.

El extremo quería ayudar a España y trabajó intensamente para reaparecer cuanto antes. Él mismo admitió que es “bastante cabezón” y que siempre intenta recortar los plazos. Esa actitud fue celebrada dentro de la selección, pero en Bilbao temen que la acumulación de esfuerzos termine afectando nuevamente a su disponibilidad durante una temporada en la que debe recuperar continuidad.

El Athletic ya no contempla negociar una rebaja

El malestar no significa que el Athletic quiera regalarlo. Nico renovó hasta 2035 y el club protege su futuro con una cláusula muy elevada. La postura para cualquier equipo interesado será tajante: no habrá conversaciones para reducir el precio. Quien quiera contratarlo tendrá que acercarse a los 90 millones de euros que marcan su salida en este escenario.

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El club entiende que esa cifra refleja su edad, internacionalidad y capacidad para decidir partidos. También pretende evitar otro verano de rumores y negociaciones interminables. Después de apostar por su recuperación durante meses, el Athletic no aceptará perderlo mediante una propuesta oportunista. La cláusula funciona como protección económica y como mensaje para el propio jugador.

Nico deberá aclarar su futuro al regresar

El regreso a Lezama abrirá una conversación necesaria con los responsables deportivos y médicos. Quieren conocer cómo terminó el Mundial, revisar sus cargas y explicarle que esta temporada deberá respetar un programa específico. La prioridad será evitar recaídas, aunque el futbolista quiera competir inmediatamente y demostrar que puede volver a ser el atacante diferencial de temporadas anteriores.

Nico mantiene un vínculo profundo con el Athletic y recientemente aseguró que le gustaría cumplir todo su contrato. Sin embargo, el creciente malestar y las dudas deportivas pueden cambiar el escenario si aparece un comprador dispuesto a pagar. El precio ya está establecido: 90 millones y ninguna rebaja. Hasta entonces seguirá, pero deberá reconstruir una confianza dañada por su insistencia en forzar. El Athletic quiere al mejor Nico, no una estrella disponible únicamente durante algunos tramos del curso. La dirección deportiva teme que otro regreso acelerado provoque una recaída y entiende que el siguiente paso dependerá tanto del mercado como de su capacidad para aceptar los límites médicos establecidos desde el propio Athletic Club.