Marc Casadó atraviesa una situación cada vez más complicada en el Barça. Hansi Flick no termina de verlo preparado para asumir un papel importante en el centro del campo y su continuidad está seriamente cuestionada. El técnico considera que necesita futbolistas con mayor capacidad para intervenir en la creación, ofrecer líneas de pase constantes y acelerar la circulación desde posiciones interiores.
Dentro del vestuario tampoco existe la sensación de que Casadó sea actualmente la mejor solución para acompañar a Pedri y Gavi. Ambos mantienen una buena relación personal con el canterano y valoran especialmente su actitud, su compromiso y la forma en la que siempre se ha comportado con sus compañeros. Por eso no existe ninguna intención de pedir su salida ni de ejercer presión para que abandone el club.
Flick quiere más apoyo en la creación de juego
El problema es estrictamente futbolístico. Hansi Flick entiende que Casadó aporta intensidad, disciplina y capacidad para recuperar balones, pero detecta limitaciones cuando el Barça necesita construir ataques desde atrás. El alemán busca un centrocampista que aparezca continuamente para recibir, girarse y conectar con los jugadores más creativos, especialmente cuando el rival presiona arriba.

Pedri y Gavi necesitan socios capaces de facilitarles el juego. Cuando esa ayuda no aparece, ambos deben retrasar demasiado su posición para participar en la elaboración y el equipo pierde presencia cerca del área. Esa circunstancia ha pesado en las valoraciones del cuerpo técnico y explica por qué Casadó ha ido perdiendo terreno dentro de la planificación.
La amistad no evitará una posible salida
A nivel personal, sin embargo, Casadó cuenta con mucho respaldo. Es un jugador querido dentro del grupo, formado en casa y con una actitud que nunca ha generado problemas. Pedri y Gavi no quieren participar en ninguna decisión relacionada con su futuro precisamente porque consideran que sería injusto mezclar la amistad con una cuestión puramente deportiva.
La decisión final dependerá de Flick y de la planificación del Barça. El entrenador ya no considera a Casadó una pieza imprescindible y una venta aparece como una posibilidad cada vez más real. Sus compañeros no pedirán que se marche, pero tampoco pueden garantizarle un sitio. Si llega una propuesta adecuada, su salida puede terminar produciéndose igualmente.