Ni Lamine Yamal ni Koundé lo quieren a su lado porque con él en el campo, el Barça juega con uno menos

Roony Bardghji atraviesa el momento más delicado desde que llegó al Barça. El extremo sueco no entraba en los planes principales de Hansi Flick para esta temporada y el club ya trabajaba en una salida antes de que apareciera su grave lesión de rodilla. Ahora todo queda congelado hasta que complete la recuperación, pero la intención deportiva no ha cambiado.

La competencia por la derecha es enorme y Bardghji no ha logrado convencer al cuerpo técnico de que pueda sostener el nivel que exige el equipo. Lamine Yamal necesita socios que interpreten sus movimientos y Jules Koundé requiere ayudas constantes en la presión y el retroceso. Con el sueco, ambos ven que el funcionamiento colectivo pierde demasiada solidez y continuidad.

Flick ya había decidido que debía salir

Antes de romperse el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha, Bardghji ya estaba en el escaparate. El Barça estudiaba una cesión o un traspaso con mecanismos de control futuro, porque quería que tuviera minutos lejos del primer equipo. La llegada de más competencia ofensiva redujo todavía más el espacio disponible para un jugador que necesitaba continuidad.

EuropaPress 7295405 roony bardghji during the training day of fc barcelona ahead the spanish
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La lesión, sufrida durante un entrenamiento, cambia los tiempos pero no necesariamente el desenlace. Bardghji deberá pasar primero por una recuperación larga y recuperar confianza competitiva. El club no puede plantearse una salida inmediata mientras está lesionado, pero una vez vuelva a estar disponible se retomará el plan para encontrarle un destino donde pueda jugar regularmente.

Lamine y Koundé necesitan otro perfil

La principal duda no está únicamente en sus cifras. Flick exige a los extremos presión, lectura táctica y capacidad para sostener la estructura cuando el lateral sube. Bardghji posee talento en el uno contra uno y golpeo, pero todavía tiene dificultades para participar con continuidad cuando el partido exige precisión sin balón. Eso perjudica especialmente al sector derecho.

Lamine Yamal necesita un compañero que atraiga marcas, combine rápido y entienda cuándo debe cerrar por dentro. Koundé, por su parte, necesita que el extremo ayude a proteger la espalda y no le deje defendiendo situaciones de dos contra uno. El Barça cree que Bardghji todavía no ofrece esas garantías. Su lesión obliga ahora a protegerlo y acompañar la recuperación, pero no borra la decisión previa. Cuando reciba el alta y vuelva a competir, Deco buscará una solución. El club no quiere regalarlo, pero tampoco mantener a un futbolista sin sitio real. Flick ya había tomado una decisión y, salvo una transformación durante su regreso, su futuro seguirá lejos del Barça.