El Mundial que cierra una era: Messi y Cristiano, ante el último baile de una rivalidad eterna

Los Mundiales son mucho más que un simple torneo de fútbol. Durante un mes, cada cuatro años, el tiempo se detiene y la historia de los mejores futbolistas del momento toma forma ante la atenta mirada de todo el planeta. Es un escenario casi sagrado en el que hay espacio tanto para el dramatismo como para la gloria eterna. La de este verano será la última cita mundialista de los dos futbolistas más influyentes de las últimas dos décadas, Leo Messi y Cristiano Ronaldo. Dos leyendas que han conformado una de las mayores rivalidades de la historia del deporte, superándose constantemente y obligando al fútbol a redefinir sus límites.

La sexta Copa del Mundo de Messi y Cristiano

Ambos futbolistas encaran su sexta participación en un Mundial. Solo ellos dos y el portero mexicano Guillermo Ochoa, que también ha sido convocado para la edición de este verano, han llegado a esta cifra. Messi lo hará con 39 años, jugando en la MLS, defendiendo los colores del Inter Miami, mientras que Cristiano lo hará con 41, siendo jugador del Al-Nassr. Evidentemente, ya están lejos de su mejor nivel, pero su simple presencia puede marcar diferencias. Especialmente importante será esta cita para el delantero portugués, que no ha podido ganar ningún Mundial. Es su gran asignatura pendiente.

De hecho, el rendimiento de Cristiano en los Mundiales ha sido muy pobre en líneas generales. A pesar de haber marcado ocho goles, ninguno de ellos ha llegado en partidos eliminatorios. Es decir, todos han sido en fase de grupos. Por lo tanto, al mítico futbolista lusitano le falta su gran momento en un Mundial. Que llegue precisamente con 41 años no suena tan descabellado teniendo en cuenta que es cuando mejor estará rodeado. Portugal encara la competición con la mejor generación de su historia, con una plantilla cargada de grandes nombres como Nuno Mendes, Vitinha, João Neves o Rúben Dias, entre otros. Ya sabemos que el olfato goleador nunca lo perderá.

La situación para Leo Messi es diferente. El astro argentino ya tocó el cielo en Qatar hace cuatro años, conquistando el único trofeo que le faltaba, el que había deseado durante tantos años y por el que había llorado tantas veces. En Brasil perdió la final, pero en Lusail se coronó. Así, el de este verano es un Mundial en el que ya no busca la redención, sino el broche de oro a un legado que ya es eterno. Tendrá menos presión y eso le puede jugar a favor. Eso sí, volver a revalidar un título mundialista es una gesta al alcance de muy pocas selecciones. Sea como sea, a Messi este Mundial ya no le pide lo mismo que en Qatar. Es un último baile sin prisa, quizás también sin tanta nostalgia, pero con la posibilidad de convertir cada partido en un homenaje. Y quién sabe, por qué no, de soñar con la cuarta estrella argentina.

Leo Messi Argentina / Foto: EFE
Leo Messi celebra un gol con Argentina / Foto: EFE

Neymar, el tercer olvidado que también busca la gloria eterna

Probablemente, este también será el último Mundial de Neymar JR. A pesar de ser más joven que Cristiano Ronaldo y Messi, todo indica que el brasileño tendrá una carrera más corta. De hecho, su participación en esta Copa del Mundo ha sido una incógnita hasta el último minuto. Ancelotti lo había dejado fuera de todas las listas previas, pero finalmente decidió incluirlo dentro de los 26 futbolistas que buscarán el sexto título mundialista de Brasil durante este verano. Su convocatoria fue celebrada casi como un título para un pueblo brasileño que lo tiene como su máximo ídolo.