El RCD Espanyol y el deporte catalán están de luto por la muerte, a 78 años, de Isidre Oliveras de la Riva, conocido como Bilo Oliveras, quien fue deportista de diferentes disciplinas, un histórico dirigente del club blanquiazul y presidente federativo del Esquí Náutico y del Patinaje. Bilo Oliveras es considerado una figura muy destacada de la historia perica, y el club, que comunicó su muerte, lo destaca como una figura estrechamente vinculada a su memoria y su legado. Formaba parte de la estirpe Oliveras de la Riva, una familia muy ligada a la institución, que fue clave en la consolidación del club y que tuvo un papel importante en la economía y el patrimonio blanquiazul, especialmente en el entorno de Sarrià y la construcción del Espanyol moderno. Hijo del expresidente Victoriano Oliveras de la Riva y primo de Ferran Martorell, también fallecido recientemente, Bilo formó parte de la junta directiva del RCD Espanyol en diversas etapas. Primero, durante el mandato de Manuel Meler, entre 1975 y 1982, y posteriormente como vicepresidente del área social con Antonio Baró, entre 1982 y 1989. Más adelante, en el año 2007, el club le encargó la dirección del proyecto del museo del RCDE Stadium, una iniciativa que finalmente no se llegó a materializar, y también fue responsable de las secciones del club. Isidre Oliveres, sin embargo, también dejó huella en el deporte catalán por haber luchado para conseguir el reconocimiento de pleno derecho de la Federación Catalana de hockey patines dentro de la Federación Internacional (FIRS), cosa que implicaba que Catalunya pudiera enfrentarse a la selección española en las competiciones internacionales de este deporte.
Nacido en Barcelona en 1947, Isidre Oliveras de la Riva Marqués fue un deportista multidisciplinar, que practicó diversas modalidades, destacando especialmente en el hockey sobre patines, donde militó en el Club Patí Voltregà y en el Inriva, equipo filial del club de Sant Hipòlit. Fue campeón de España de esquí náutico y también participó en rallies como piloto y copiloto, disciplina en la que compitió durante quince años. Bilo Oliveras, un hombre de un gran perfil competitivo, pasó de las pistas a los despachos, donde trasladó su experiencia como dirigente federativo, tanto en el ámbito español como internacional. Fue presidente de la Federación Española de Esquí Náutico entre 1973 y 1978 y de la Federación Internacional de Esquí Náutico entre 1983 y 1991. Después dirigió la Federación Internacional de Patinaje entre 1990 y 2004, en una etapa en la que también consiguió que el hockey sobre patines fuera deporte de exhibición en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.
Un episodio importante de la trayectoria de Isidre Oliveres fue su defensa de la Federación Catalana de Patinaje cuando era presidente de la federación internacional. El interés de la FIRS por la Federación Catalana se enmarcaba en un momento en que el patinaje y el hockey sobre patines tenían una fuerte implantación en Catalunya, y la selección catalana había ganado el Mundial B en Macao. Como catalán comprometido, luchó por el reconocimiento internacional de la federación catalana como miembro de pleno derecho dentro de la Federación Internacional (FIRS) de pleno derecho, e impulsar este reconocimiento, lo que consiguió de manera provisional en marzo de 2004. El momento decisivo era la ratificación de la asamblea internacional en noviembre en Fresno, a la que Oliveras llegó a vincular su propio futuro político. Dijo que dimitiría si la asamblea no ratificaba la decisión, lo que lo puso en una situación delicada. Era un dirigente catalán al frente de una federación internacional, pero su posición chocó contra la oposición de la estructura deportiva española, el Comité Olímpico Español (COE) y el Comité Olímpico Internacional (COI).
En Fresno, el reconocimiento de la Federación Catalana no quedó ratificado. El resultado de la votación del comité central de la FIRS fue de 6-3, después de todas las presiones del COE, y el patinaje catalán perdió su condición de afiliado. Oliveras de la Riva cumplió su palabra y, en un discurso que pronunció en cinco idiomas, se despidió ante las 47 federaciones que se congregaron en Fresno, donde murieron todas las aspiraciones del hockey catalán de poder competir internacionalmente con pleno derecho. “En términos políticos, las derrotas se pagan con responsabilidades, y por eso dimito”, dijo ante el auditorio. Oliveras de la Riva acabó siendo expedientado por el COE.
