Monchi ya tiene cerrada la alternativa más ilusionante por si Éder Sarabia no funciona en el Espanyol

Sergio García empieza a construir desde el banquillo una candidatura que ilusiona mucho en el Espanyol. El exdelantero está haciendo un buen trabajo con el filial y su salto provisional al primer equipo le permite mostrar cómo responde ante una exigencia especial. Aunque Éder Sarabia es la apuesta de Monchi, el club tiene dentro de su estructura un nombre que puede ganar mucho peso si necesita buscar una solución más.

La prioridad es que el nuevo entrenador consiga recuperar al equipo y alejarlo de los puestos de descenso. Su contrato hasta 2028 refleja una intención de continuidad. Sin embargo, si esa apuesta no funciona, Sergio García reúne argumentos para entrar en la discusión: conoce la entidad, está obteniendo resultados y mantiene una identificación con el entorno que puede ayudar en un momento complicado.

El filial alimenta la ilusión con Sergio García

En este sentido, la clasificación del Espanyol B respalda sus primeros pasos. El filial ocupa la segunda posición de su grupo, con un partido menos y a tres puntos del líder. Ese rendimiento permite valorar al técnico por lo que está consiguiendo con sus jugadores. Su pasado como futbolista despierta cariño, pero los resultados empiezan a darle credibilidad en esta nueva etapa.

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Además, dirigir provisionalmente al primer equipo representa una oportunidad para completar esa valoración. Tendrá que preparar partidos bajo presión, gestionar un vestuario necesitado de victorias y encontrar respuestas con poco tiempo de trabajo. Si consigue que el equipo compita mejor, su nombre saldrá reforzado. Es una experiencia que puede acercarlo al banquillo de forma estable cuando llegue el momento adecuado para asumirlo.

Monchi prefiere que avance sin precipitarse

Monchi ya dejó clara su satisfacción con el entrenador del filial en su comparecencia ante los medios. “Ha de ir quemando etapas”, explicó al justificar por qué no había optado por él como relevo definitivo de Manolo González. El director deportivo valora su trabajo y su proyección, pero considera que todavía debe seguir creciendo antes de asumir toda la responsabilidad del primer equipo.

Así pues, Sergio García tiene un camino para convertirse en una alternativa real si Sarabia no logra enderezar la situación. Cada entrenamiento y cada partido pueden aportar argumentos a su favor. El Espanyol necesita acertar con su nuevo proyecto, mientras el técnico del filial tiene la oportunidad de demostrar que está preparado para más. Su candidatura dependerá de lo que consiga trasladar al césped.