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Con Mbappé como gran líder de Francia y con Olise en boca de todos, por su espectacular temporada con el Bayern de Múnich, el nombre de Ousmane Dembélé, el vigente Balón de Oro y candidato de nuevo al trofeo por haber ganado la Champions League con el PSG, estaba en la sombra. Nadie hablaba del mosquito, que no había destacado en los dos primeros partidos de Francia en el Mundial 2026, contra Senegal e Irak.

Además, para el partido contra Noruega, el gran debate era ver quién iba a destacar más, si Mbappé o Haaland, los considerados como los dos mejores delanteros centro del mundo en la actualidad. El debate empezó decayendo pronto, ya que el noruego se quedó en el banquillo por las rotaciones masivas de Stale Solbakken, a lo que se añadió poco después la eclosión de Dembélé en el partido.

Dembélé, celebrando uno de sus tres goles contra Noruega / Foto: EFE

El segundo hat-trick más rápido de la historia de los Mundiales

Mbappé empezó fuerte el partido. Con 4 goles en el Mundial, necesitaba uno para igualar a Messi en la tabla de la competición y dos para empatar con el argentino para ser el máximo goleador de la historia de los Mundiales. Y el francés tardó 20 segundos en enviar un obús al larguero. Parecía que iba a ser la noche de Mbappé. Todo empezó a cambiar en el minuto 7, cuando Dembélé recibió un balón por la banda derecha. El jugador del PSG encaró hacia la portería y lanzó un latigazo al palo largo del portero, para marcar el 0-1. Acto seguido, con Noruega sin encontrarse sobre el terreno de juego, Mbappé tuvo el 0-2, en un contraataque, pero su disparo lo desvió el portero rival con el pie.

Y la historia del 0-1 se repitió en el minuto 20, en otra transición. Dembélé recibe otro balón en la banda derecha y se va perfilando hacia el centro, para cargar la pierna y enviar un obús al palo largo, para marcar su segundo gol en el partido. Y solo 11 minutos después, con 1-2 en el marcador por el gol de Aasgaard, el mosquito se ha sacado de la chistera un tercer picotazo, para lograr el segundo hat-trick más rápido en la historia de los Mundiales.

Dembélé, gran estrella del Noruega - Francia / Foto: EFE

Dembélé se olvida del póker y busca la felicidad de Mbappé

En la segunda mitad, los ojos habían pasado de Mbappé a Dembélé, para ver si el jugador del PSG lograba más goles, para lograr alguna hazaña histórica, pero lo cierto es que a partir de ese momento el extremo se dedicó a buscar a sus compañeros, especialmente a Mbappé, consciente de que su compañero necesitaba algún gol para sumarse a la fiesta. No lo logró y en el minuto 65 fue sustituido, para descansar ya pensando en los dieciseisavos de final. 

La gran actuación de Dembélé es aviso para navegantes, la demostración de la artillería que tiene Francia, que no depende de Mbappé para golear. Ahora solo falta que termine de explotar Olise, el tercer mosquetero francés, para terminar de asustar a los aspirantes a ganar el Mundial. Y es que Francia sigue siendo la principal favorita, aunque solo sea por el potencial de su delantera.