Argentina ha firmado una remontada histórica para eliminar a Egipto y clasificarse para los cuartos de final. Los hombres de Scaloni perdían 0-2 y parecía que ya estaban fuera del Mundial. Hasta que ha aparecido el de siempre. El mejor jugador de la historia. Lionel Andrés Messi. El crack argentino había fallado un penalti en la primera mitad y parecía que no tenía su día. Estaba en su versión más humana, impreciso y frustrado, con esa sensación de que la noche se le podía escapar de las manos. Pero, cuando todo parecía perdido, ha vuelto a decidir. Asistencia en el minuto 79 y golazo en el 83' para empatar un partido que parecía imposible. Ya en el tiempo añadido, Enzo Fernández ha firmado el gol de la remontada. Pero todas las miradas han acabado puestas en el 10 de Argentina, que ya suma ocho goles en este Mundial y es el máximo goleador de la edición. Increíble.
Las lágrimas de Messi y una gesta para la historia
La imagen del partido y, seguramente, del Mundial ha llegado con el pitido final, cuando las cámaras han enfocado a Messi y se le ha visto llorar de alegría. Unas lágrimas que han emocionado a todo el mundo del fútbol. Después, sus compañeros lo han manteado tocando el cielo de Atlanta. Había para eso y para mucho más. Pongamos datos a la gesta de Messi. Con la asistencia al Cuti Romero, supera a Maradona y se convierte en el máximo asistente de la historia de los Mundiales, con nueve pases de gol. También suma otra diana que lo reafirma como el máximo goleador de la historia de la competición, con 21 goles. Y, con este último, supera a Mbappé y Haaland y se coloca al frente de la tabla de goleadores de este Mundial, con ocho. Una bestialidad.
No puede parar de llorar. Messi sigue procesar lo que acaba de vivir 🥺🇦🇷
— DAZN España (@DAZN_ES) July 7, 2026
Minuto 79: Argentina 0-2 Egipto
Minuto 92: Argentina 3-2 Egipto#DAZNMundial #FIFAWorldCup pic.twitter.com/brohkZxeON
Messi desafía el tiempo y mantiene vivo el sueño argentino
Pero todavía hay más datos. Con este gol, Messi suma ocho partidos consecutivos marcando en Mundiales. Un hecho sin precedentes. Tampoco lo tiene el hecho de acumular seis partidos seguidos de eliminatorias viendo portería. Partido tras partido, récord tras récord, continúa engrandeciendo una leyenda que parece no tener fin. Pero la imagen de las lágrimas no responde solo a la exhibición individual. Es consecuencia de haber sacado toda la tensión acumulada. De haber gestado un milagro. De haber enseñado la versión más humana de un futbolista que, incluso cuando parece que no tiene su día, vuelve a aparecer para cambiarlo todo. Con 39 años, Messi continúa decidiendo partidos imposibles. Parece que el tiempo no pasa para él.
Ahora, con esta gesta, Argentina ya está en los cuartos de final. Los de Scaloni intentarán seguir el camino para volver a otra final y volverse a proclamar campeones del mundo. Pero no será sencillo. Ya ha quedado demostrado que cualquier selección te puede llevar al límite. Pasó contra Cabo Verde y ha vuelto a suceder contra Egipto. Argentina deberá mejorar si quiere continuar superando rondas, porque el juego colectivo todavía deja dudas y las concesiones pueden salir muy caras. Pero, de momento, ya está entre las ocho mejores. Y eso no se explica tanto por el funcionamiento del equipo como por la aparición de Messi. El de siempre. El mejor futbolista de la historia.
