Mauro Silva es considerado como uno de los jugadores más infravalorados de toda la historia. Porque, en su momento, fue uno de los mejores centrocampistas de todo el planeta, pero ya poca gente se acuerda de él. Por suerte, seguro que los verdaderos amantes del fútbol recuerdan a ese futbolista con un físico privilegiado, y que fue uno de los pilares del Deportivo de La Coruña, y de la selección brasileña, durante tantos años, conquistando muchos títulos.
En Riazor es una leyenda, y fue crucial para conquistar La Liga EA Sports del año 2000, dos Copas del Rey y dos Supercopas de España. Llegó en 1992 procedente del modesto Bragantino sin hacer mucho ruido, a cambio de un millón de euros, y estuvo durante más de una década allí, antes de colgar las botas en 2005. No le faltaron ofertas de salir, de clubes como Barça, Real Madrid, Liverpool, Manchester United o Bayern de Múnich, pero siempre se mantuvo fiel al equipo gallego.
Y con la elástica de su país, participó en la conquista del Mundial de 2002, y en la Copa América de 1997. Sin duda, es uno de los mejores futbolistas extranjeros que han pasado por España, y junto a Bebeto, el mejor brasileño de la historia del Dépor. Pero quizás poca gente sabe que ahora dedica su tiempo a la venta de inmuebles, después de crear la empresa ‘Mauro Silva Sports & Business Plan’, que asesora a promotores para invertir en el mercado.
También invierte en bolsa, y con la venta de pisos, afirma haber recuperado la felicidad y la adrenalina que tanto echa de menos desde que abandonó el fútbol profesional. Lo hace desde Sao Paulo, donde tampoco pierde de vista toda la actualidad del equipo que le dio la oportunidad de llegar a Europa, y del cual se declara aficionado radical. Y mostró su satisfacción por ver los grandes resultados que están consiguiendo los pupilos de Antonio Hidalgo.
Silva afirma sentirse tan gallego como brasileño, y que no olvida sus 13 años en A Coruña. De hecho, es habitual que viaje varias veces al año allí, para recordar viejos tiempos, y reencontrarse con antiguos amigos y compañeros que conoció durante esa magnífica etapa de su vida.
Silva también es directivo en la federación paulista de fútbol
Vender pisos no es la única distracción de Silva, quien también trabaja como directivo en la federación paulista de fútbol.
Sin duda, es un ejemplo de cómo saber reinventarse.