Cargando...

Manolo González ya no esconde lo que todo el mundo intuye. El entrenador del Espanyol ha comparecido este lunes en la Ciutat Esportiva Dani Jarque en la rueda de prensa previa a la eliminatoria de la Copa del Rey contra el Sestao River, y lo ha hecho sabiendo que puede ser una de las últimas. Después de la derrota contra el Racing, el técnico gallego ha reconocido abiertamente que su continuidad está en peligro. Ha admitido que no sabe si será él quien se siente en el banquillo el viernes contra el Villarreal, aunque ha insistido en que no se trata de ninguna despedida y que seguirá trabajando hasta el último día. 

Una racha que lo ha llevado al límite

Los números explican por qué su cargo tambalea. El Espanyol es decimoctavo, primer equipo en zona de descenso con ocho puntos, y acumula cinco jornadas sin ganar; la última victoria se remonta al 2-0 a Osasuna del 12 de septiembre. De los últimos quince puntos en juego, solo ha sumado uno. La derrota contra el Racing, que hundió al equipo en la zona roja, abrió definitivamente el debate, y el mismo Manolo ha reconocido que el club ya habría podido prescindir de él entonces. Ha negado haber tenido ninguna conversación con la dirección deportiva sobre su futuro y ha asegurado que los rumores sobre posibles sustitutos no lo inquietan.

Manolo González, entrenador del Espanyol / Foto: Europa Press

Más allá de los resultados, el técnico considera que el problema del equipo es más mental que táctico. Ha lamentado los goles encajados en los minutos finales, que han costado puntos contra el Málaga, el Atlético o el Racing, y ha admitido que los jugadores parecen tener miedo de ganar cuando van por delante en el marcador. Ha descrito una especie de bloqueo colectivo que ha hecho perder la calma al equipo en los momentos clave. También ha querido proteger el vestuario, que días atrás hizo público su apoyo al entrenador, y ha pedido a la afición que no abandone al equipo, sea quien sea el hombre que lo acabe dirigiendo.

Sestao, una final antes del Villarreal

En este contexto, el partido del martes a las siete de la tarde contra el Sestao, correspondiente a la primera ronda de la Copa, ha dejado de ser un trámite. Manolo ha avisado de que no hará una revolución en el once, como en las dos últimas campañas, cuando el Espanyol cayó eliminado con equipos llenos de rotaciones en Barbastro (2-0) y en el campo del Atlético Baleares (1-0). Esta vez promete un once potente para pasar la eliminatoria, con solo dos incorporaciones del filial. Una victoria serviría para recuperar un poco de confianza antes de visitar al Villarreal en la Liga, pero el técnico es consciente de que el Sestao, en casa, es un rival incómodo y que un tropiezo podría precipitarlo todo.

Manolo González en una rueda de prensa del Espanyol / Foto: EFE

El desenlace de su etapa, en todo caso, está más cerca que nunca. Manolo González llegó en marzo de 2024, devolvió al Espanyol a Primera y tiene contrato hasta junio de 2027, pero el crédito acumulado se agota. Él, fiel a su carácter, ha prometido dejarse la piel por el club hasta el último momento. El martes en Sestao, y quizás el viernes contra el Villarreal, sabrá si todavía le queda tiempo para darle la vuelta a la situación o si su nombre pasa a formar parte de la lista de entrenadores que el fútbol devora sin piedad.