Luis de la Fuente seguirá los meses de Rodri en el Barça. El seleccionador sabe que el fichaje cambia mucho más que el centro del campo azulgrana: también puede darle respuestas a España. Durante el Mundial, la convivencia entre Rodri y Pedri no terminó de ofrecer siempre la mejor versión del canario, que incluso perdió peso en algunos partidos importantes.
De la Fuente explicó entonces que Pedri no podía jugar con España como lo hacía en el Barça. La presencia de un pivote dominante como Rodri modificaba sus alturas, sus zonas de recepción y la cantidad de veces que intervenía desde el inicio de la jugada. Ahora Flick tendrá a los dos cada semana y podrá experimentar hasta encontrar una estructura que multiplique sus virtudes.
Flick tiene una oportunidad que De la Fuente no tuvo
Rodri necesita participar para ordenar la posesión, controlar las transiciones y ofrecer una salida limpia desde atrás. Pedri también mejora cuando toca muchos balones y puede acercarse al inicio de la construcción. El problema aparece cuando ambos buscan intervenir en espacios demasiado parecidos, porque el canario termina recibiendo más arriba y pierde parte de su capacidad para gobernar el ritmo.

Hansi Flick dispone de entrenamientos diarios y meses para ajustar esas posiciones. Puede colocar a Rodri como único pivote y liberar a Pedri, utilizar al canario en una altura intermedia o incluso construir una salida en la que ambos se repartan los carriles interiores. Cada variante será observada atentamente desde la selección española.
El gran beneficiado puede ser Pedri
De la Fuente no pretende copiar el sistema del Barça, pero sí aprovechar cualquier mecanismo que permita recuperar al mejor Pedri. Durante el Mundial comprobó que una versión poco influyente del centrocampista podía restar fluidez al equipo. Si Flick consigue que Rodri proteja su espalda sin reducir su volumen de participación, habrá encontrado una respuesta que España podrá adaptar.
El fichaje tiene, por tanto, efecto inmediato sobre la selección. Rodri y Pedri pasarán de encontrarse durante las concentraciones a convivir diariamente, desarrollar automatismos y comprender mejor cuándo debe intervenir cada uno. De la Fuente será el primero en tomar nota. Sabe que posee a dos de los centrocampistas más talentosos del país, pero que juntarlos no garantiza mejorar al equipo. Flick tendrá ahora el laboratorio que el seleccionador nunca tuvo durante un torneo corto. Si logra que ambos funcionen sin pisarse, España puede recibir el mayor beneficio: un Pedri liberado, un Rodri dominante y una sociedad preparada durante meses antes del próximo torneo.