Luis de la Fuente ya trabaja en la lista definitiva para el Mundial de 2026 y hay una decisión que le genera un conflicto evidente. El seleccionador español reconoce que Marc Bernal ha hecho méritos más que de sobra como para estar en la convocatoria, pero todo apunta a que no será incluido. Una situación que, incluso dentro del cuerpo técnico, se asume como una de las más injustas a nivel individual. Aunque es inevitable.

Bernal ha sido uno de los nombres propios de la temporada. Su crecimiento, personalidad y rendimiento en el centro del campo le han colocado en el radar de la selección absoluta. Sin embargo, el problema no está en su nivel, sino en la enorme competencia que existe en su posición, respecto de los otros mediocentros españoles.

Rodri y Zubimendi no se pueden caer de ninguna forma

La posición de pivote es una de las más exigentes dentro del sistema de la selección. No se trata de un rol cualquiera, sino del jugador que equilibra al equipo, organiza el juego y sostiene la estructura táctica. Es la extensión del entrenador sobre el terreno de juego. En ese escenario, Rodri y Martín Zubimendi parten con una ventaja clara al llevar mucho tiempo a un altísimo nivel en esa demarcación con España y sus equipos.

Bernal celebra gol Barça Mallorca
Bernal celebra gol Barça Mallorca

Y es que ambos han demostrado un rendimiento consolidado en la élite. Su experiencia, su conocimiento del sistema y su capacidad para gestionar partidos de máximo nivel los convierten en opciones prioritarias para el seleccionador. Esto reduce considerablemente el margen para incorporar a un tercer perfil en esa misma posición.

Una decisión injusta, pero inevitable

Luis de la Fuente es consciente de que dejar fuera a Bernal no responde a una falta de méritos ni de talento. Al contrario, considera que su nivel justificaría plenamente su presencia en el Mundial de 2026. Sin embargo, la realidad de la convocatoria obliga a tomar decisiones en función del equilibrio del equipo y en su caso, ya no hay forma de hacerle un hueco.

La realidad es que el seleccionador deberá dejar fuera a un jugador que podría aportar mucho al equipo gracias a unas cualidades que los demás no tienen. De este modo, Bernal se convierte en uno de los grandes damnificados de una selección con exceso de talento en determinadas posiciones, donde el rendimiento individual no siempre garantiza un puesto en la lista final.