El PSG se encuentra con una petición inesperada que llega directamente desde fuera del club, pero que tiene peso por quien la hace. Luis Enrique, que sueña con un proyecto ambicioso para el conjunto parisino, ha decidido intervenir en el mercado antes de que los nombres se crucen y los egos compliquen la planificación deportiva.
El motivo es que Vinicius, no encaja en la visión que el asturiano quiere para su equipo. Según fuentes cercanas, Luis Enrique valora mucho la disciplina, la implicación táctica y la conexión con el resto de compañeros, y cree que el perfil del extremo no se ajustaría a esas exigencias. El talento le sobra, pero la mala actitud también y eso no casa nada bien con el asturiano.
Una petición directa y sin rodeos
El propio Luis Enrique ha comunicado al PSG que prioricen el equilibrio del vestuario y del proyecto sobre cualquier fichaje mediático. Su mensaje ha sido que, por favor, no intenten traer a Vinicius en este mercado de verano. Considera que el brasileño puede generar más problemas que soluciones, tanto dentro como fuera del terreno de juego.

La preocupación no es solo futbolística. Según la información recabada, Luis Enrique teme que la actitud de Vinicius choque con la filosofía que quiere imponer en el vestuario, algo que podría poner en riesgo la armonía del grupo y la estabilidad de un proyecto que ya ha demostardo que funciona sin que exista una superestrella claramente definida.
Un mercado que exige decisiones inteligentes
El PSG se enfrenta a un mercado de fichajes donde cada movimiento tiene repercusión directa en la dinámica del equipo. Traer a un jugador con calidad indiscutible, pero con un perfil complicado, podría provocar tensiones internas que no le convienen a un grupo bien cohesionado. Por eso, la petición de Luis Enrique no es una locura, ya que para él, el equipo debe primar sobre los nombres. El objetivo es construir un vestuario sólido, donde las decisiones individuales no alteren la planificación colectiva.
Así pues, por ahora, Vinicius no entra en los planes del PSG, al menos mientras Luis Enrique siga al mando. La decisión del entrenador marca la pauta. De modo que la calidad y disciplina deben ir siempre de la mano, y cualquier excepción que pueda romper esa armonía queda descartada antes incluso de que comience la negociación.