Cargando...

Este verano, Joao Cancelo llegó al Barça con la idea de volver a tener papel protagonista y competir directamente por la titularidad, pero Hansi Flick se ha encontrado con un problema de encaje que condiciona su presencia. El portugués sigue teniendo una enorme calidad ofensiva, aunque en la derecha ocupa demasiados espacios de Lamine Yamal y, cuando cambia a la izquierda, tampoco termina de combinar tan bien con Pedri.

El problema no está en el nivel individual de Cancelo, sino en cómo interpreta los laterales. Le gusta avanzar, aparecer por dentro, recibir entre líneas y tener mucha participación con balón. Esa libertad funcionaría mejor con extremos que abandonan la banda, pero Lamine necesita precisamente ese carril derecho para empezar sus acciones y Pedri ocupa muchas zonas interiores desde la izquierda.

Con Lamine, ambos necesitan el mismo espacio

En la derecha, Flick considera que la convivencia es especialmente complicada. Lamine quiere recibir abierto, encarar y decidir desde ahí si va hacia dentro o busca profundidad. Cancelo, por su parte, también necesita subir, aparecer por fuera y tener libertad para pisar los últimos metros. Cuando coinciden, demasiadas acciones terminan concentrándose en la misma zona.

Cancelo Barça

Por eso ahí solo juegan Koundé y Eric, ellos entienden mucho mejor cuándo deben quedarse, cuándo ofrecer apoyo y cuándo dejar completamente libre el carril para Lamine. No tienen la creatividad ofensiva de Cancelo, pero aportan una solidez que beneficia mucho más al equipo y permite que la estrella juegue con mayor libertad.

En la izquierda, Pedri tampoco le deja su zona favorita

Mover a Cancelo al otro costado tampoco resuelve completamente el problema. Desde la izquierda, puede jugar muy bien, pero al portugués le encanta abandonar la banda y entrar hacia zonas interiores para participar en la construcción. Ahí aparece Pedri, que necesita precisamente esos espacios para recibir, girarse y conectar con los atacantes.

Flick no quiere obligar a Pedri a modificar su posición para acomodar a un lateral. El canario es demasiado importante en la organización ofensiva y tiene prioridad absoluta para ocupar esos pasillos interiores. Eso obliga a Cancelo a mantenerse mucho más abierto de lo que realmente le gusta.

El portugués seguirá teniendo oportunidades y puede ser muy útil cuando el Barça necesite atacar defensas cerradas, pero la titularidad ya no parece tan evidente. Llegó pensando en ser indiscutible y ahora se encuentra con una realidad incómoda: en la derecha molesta a Lamine, en la izquierda se cruza con Pedri y, mientras tanto, Xavi Espart continúa respondiendo cada vez que Flick confía en él.