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La Vuelta llegaba a su último gran día de montaña con todo por decidir, pero el Collado del Alguacil ha acabado dictando sentencia sin provocar ninguna revolución en la general. Enric Mas ha superado la última prueba con solvencia y mantiene el maillot rojo a solo una etapa de Granada. La jornada, de 186,8 kilómetros entre La Calahorra y la cima granadina, ha sido una auténtica prueba de supervivencia: casi 5.000 metros de desnivel, cinco puertos y una ascensión final inédita de 8,3 kilómetros al 9,8 %. Pero el gran protagonista ha sido Mikel Landa, que ha recuperado su mejor versión para llevarse una victoria que hacía demasiado tiempo que perseguía.

Landa encuentra su momento

La fuga ha sido la gran protagonista durante buena parte del recorrido. Con el pelotón roto en varios grupos, los corredores han afrontado el Purche y el Duque con las piernas cada vez más vacías. Richard Carapaz ha sido uno de los más combativos, intentando poner nerviosos a los hombres de la general desde lejos, mientras Sepp Kuss también ha buscado su espacio. Mas, sin embargo, no ha caído en ninguna trampa. El Movistar ha trabajado con inteligencia y ha ido protegiendo a su líder hasta dejarlo delante de los últimos kilómetros con los rivales directos controlados.

Por delante, Landa había encontrado su lugar en la escapada buena. El vasco ha llegado a la parte decisiva acompañado de Tobias Halland Johannessen y Ramses Debruyne, pero sabía que no podía esperar hasta el último metro. A siete kilómetros de la cima ha cambiado el ritmo y se ha marchado solo. Nadie ha podido seguirle. Landa ha cruzado la meta en primera posición y ha vuelto a ganar una etapa de la Vuelta diez años después de su anterior triunfo en la ronda española. Una victoria de carácter y orgullo para un corredor que afronta los últimos años de su carrera con ganas de volver a sentirse protagonista.

Mas solo necesita llegar a Granada

La lucha por la general ha sido mucho más contenida. Cuando la carretera se ha oscurecido con las rampas del Alguacil, Felix Gall ha sido quien ha movido ficha. El austriaco ha intentado descolgar a Primoz Roglic para acercarse al segundo puesto, pero Mas ha respondido inmediatamente. El mallorquín ha seguido la rueda de Gall y ha dejado claro que hoy tampoco había ninguna grieta en el líder. Roglic ha hecho la subida a su ritmo y ha conservado la segunda posición. Gall continúa tercero. Mas ha cruzado la meta 6':57" después de Landa, pero conserva 1':37" sobre Roglic y 3':01" respecto a Gall.

Ahora solo queda Granada. Después de un año en que tocó fondo y de haber subido cuatro veces al podio de la Vuelta, Mas tiene la victoria al alcance. El ciclismo español espera desde 2014, cuando Alberto Contador fue el último corredor de casa en ganar la ronda. Este domingo, con la Alhambra como telón de fondo, el maillot rojo llegará a su último destino. Y será difícil imaginar un final más especial para una carrera que hoy ha regalado el renacimiento de Landa y la coronación inminente de Mas.