Lamine Yamal vuelve del Mundial con una opinión clara sobre uno de los nombres que maneja el Barça para reforzar la defensa. Se trata de Cristian Romero, el central del Tottenham y de Argentina. Su nivel gusta a Hansi Flick, pero dentro del vestuario existen dudas después de lo ocurrido en la final que España ganó ante la selección argentina.
El problema no es futbolístico. Romero encaja por agresividad, velocidad al corte y capacidad para defender muchos metros lejos del área, cualidades valoradas por Flick. Sin embargo, el Mundial terminó con una tensión enorme entre españoles y argentinos, especialmente después del pitido final. Hubo empujones, enfrentamientos y una pelea que ya se está investigando, dejando heridas todavía demasiado recientes.
Lamine no sería el único con dudas
Lamine vivió desde dentro un partido duro. Argentina intentó frenar su desequilibrio con ayudas constantes y una intensidad elevada durante la final. Después llegó la pelea posterior, con varios internacionales españoles implicados en enfrentamientos con jugadores argentinos. Aunque Romero no fue señalado como protagonista principal de esos incidentes, forma parte de un grupo con el que la convivencia terminó muy deteriorada tras el encuentro.

Por eso, la posible llegada del Cuti genera inquietud. Lamine no sería el único que preferiría que el Barça valorara bien la operación antes de avanzar. Gavi, Pedri, Cubarsí, Eric Garcia y otros internacionales españoles compartieron semanas de tensión competitiva con Argentina y terminaron el Mundial en un ambiente completamente opuesto al que necesita un vestuario para empezar una temporada con tranquilidad.
Flick debe valorar también el vestuario
Deportivamente, Romero sigue siendo una opción atractiva. El Barça lo tiene en su agenda y Flick aprecia su carácter competitivo, experiencia en la Premier y capacidad para jugar en una defensa adelantada. Pero fichar también implica gestionar relaciones personales. Incorporarlo inmediatamente después de una final tan caliente obligaría al técnico a intervenir desde el primer día para evitar que cualquier episodio del Mundial se trasladara al club.
La petición que llega desde el entorno del vestuario no sería vetar definitivamente al argentino, sino pensarlo dos veces. Lamine y varios compañeros saben que una temporada exige convivencia diaria, confianza y unidad. El Cuti puede mejorar la defensa, pero su llegada también podría abrir un problema innecesario si las heridas siguen abiertas. Flick deberá decidir si su nivel compensa ese riesgo o si resulta más conveniente apostar por un central sin ese desgaste previo.