Un Julián Álvarez sin pólvora se reencuentra con el Barça todavía con heridas por curar

No ha brillado, ni tampoco ha sido su peor partido, pero lo que ha quedado claro es que parte de la afición del Atlético de Madrid todavía no ha perdonado a Julián Álvarez. Hoy era un día especial, porque se veía las caras, por primera vez desde el pasado verano, con el Barça, el equipo con quien había coqueteado durante todo el verano. Podía ser una noche para empezar a curar las heridas que se han generado entre el futbolista y su afición, que todavía no le ha perdonado su actitud durante el pasado mercado estival, pero el 19 colchonero no ha estado acertado de cara a portería, aunque ha trabajado incansablemente para ayudar al equipo en tareas defensivas y no lo ha parado de intentar. Parte del público del Metropolitano ha querido premiar este esfuerzo, pero la mayoría ha quedado insatisfecha con su partido.

Sobre todo por los dos graves errores que ha tenido ante Joan Garcia, en el inicio de las dos partes. La asistencia a Simeone en el primer gol de la noche tampoco ha servido para reconciliarse con una grada que se ha hecho notar cuando Simeone ha decidido cambiar a Kang-in Lee en lugar de Julián Álvarez. La pitada ha sido monumental. Una prueba que confirma que el argentino tendrá que seguir trabajando para recuperar la confianza de su afición. Las palabras de arrepentimiento y disculpas que tuvo parece que no han tenido efecto. Lo tendrá que demostrar sobre el césped. Y mientras tanto, la opción del Barça parece ya casi imposible, con Laporta y Cerezo dando por cerrado el caso.

Julián Álvarez, una de cal y una de arena

La noche no ha podido empezar peor para Julián Álvarez. Antes del minuto 5, después de un rebote inoportuno que ha tocado en la pierna de Pedri, se ha quedado solo ante Joan Garcia. El Metropolitano ya vislumbraba un posible gol del crack argentino, que tenía todo el tiempo del mundo para pensar y tomar la decisión correcta. Sin embargo, el portero blaugrana se ha hecho inmenso y ha evitado el gol del 19 rojiblanco. Un error que ha provocado cierto murmullo en las gradas de un feudo colchonero que todavía no ha perdonado del todo a Julián.

Julián Álvarez intenta superar Joan Garcia / Foto: EFE
Julián Álvarez no consigue recortar a Joan Garcia / Foto: EFE

Ahora bien, Julián Álvarez no se ha hundido. Solo unos minutos más tarde, ha asistido a Giuliano Simeone para estrenar el marcador. Un centro preciso con la izquierda que ha sido medio gol. La primera parte del Atlético de Madrid ha sido positiva y Julián no ha desentonado. De hecho, ha estado a punto de ver portería con un buen chute con la izquierda, parado de nuevo por Joan Garcia. En cambio, se ha ganado el aplauso y el reconocimiento del Metropolitano gracias a su incansable entrega en facetas defensivas. Otra cosa no, pero el argentino no ha parado de presionar y defender. Una actitud que siempre es recompensada tanto por la afición del Atlético como por el Cholo Simeone, que continúa confiando en él de forma incondicional, dándole los 90 minutos.

Continúa el murmullo con Julián Álvarez

La segunda parte ha empezado como la primera para Julián Álvarez. De nuevo con el marcador igualado, el argentino se ha encontrado solo ante la portería de Joan Garcia en un nuevo contragolpe. La ocasión no era tan clara como la del primer acto, pero la decisión del delantero ha vuelto a ser desacertada. Como en la primera parte, el error ha generado un murmullo en las gradas que se ha convertido en silbidos cuando Simeone ha decidido sustituir a Kang-in Lee en el lugar de Sorloth. La afición colchonera pedía que el sacrificado fuera Julián y no el mediapunta asiático.

Así pues, queda claro que parte de la afición del Atlético de Madrid todavía no ha perdonado a Julián Álvarez. El delantero natural de Calchín lo tendrá muy complicado para recuperar el amor de sus aficionados. Eso sí, Simeone seguirá apostando por él, consciente de que para competir por todo, necesitará su mejor versión. Así, solo el tiempo decidirá si la relación entre Julián y el Metropolitano es reconducible. De momento, parece un escenario poco viable.