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Joan Laporta y Deco han decidido cerrar una puerta importante en la planificación del Barça. Erling Haaland ha sido durante años uno de los grandes sueños del club para liderar el ataque, pero la realidad económica obliga a cambiar de escenario. El mensaje hacia el delantero y su entorno es claro: si decide abandonar el Manchester City en 2027, el Barça no estará en condiciones de entrar seriamente en la operación.

La razón principal está en el fair play. El club sigue obligado a controlar cada movimiento y entiende que el próximo verano volverá a exigir mucha prudencia por la situación del Camp Nou. Afrontar un fichaje como el de Haaland supondría asumir un traspaso enorme, un salario de estrella mundial y unas condiciones difíciles de encajar. Laporta y Deco prefieren dejarlo claro con tiempo antes que alimentar una posibilidad que consideran prácticamente imposible.

El Barça prioriza estabilidad antes que otro gran golpe

La dirección deportiva considera que el verano de 2027 va a ser mucho más flojo. Haaland absorbería una parte enorme del margen disponible y obligaría probablemente a realizar ventas importantes. El Barça quiere evitar volver a depender de operaciones extraordinarias simplemente para poder inscribir incorporaciones o mantener equilibrada la masa salarial.

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Además, Deco trabaja con alternativas más asumibles y con una plantilla que ya está siendo reconstruida alrededor de futbolistas jóvenes. La intención es seguir elevando el nivel sin concentrar todos los recursos en un único nombre. Haaland gusta muchísimo dentro del club, pero su coste convertiría cualquier negociación en una apuesta demasiado exigente para la situación económica prevista.

Haaland tendrá que buscar otro destino en 2027

Por eso, si el noruego decide poner fin a su etapa en el Manchester City dentro de un año, no debería esperar una ofensiva azulgrana. Solo un cambio económico radical podría modificar el escenario. A día de hoy, Laporta y Deco consideran que entrar en una puja por Haaland sería incompatible con el margen que tendrá el Barça para construir la plantilla.

La decisión supone aparcar uno de los grandes sueños de mercado de los últimos años, pero en el club lo entienden como un ejercicio de realismo. El Barça quiere recuperar estabilidad y capacidad para operar sin estar permanentemente condicionado por el fair play. Haaland seguirá siendo un futbolista admirado, aunque el mensaje ya está enviado: si busca nuevo equipo en 2027, deberá mirar más allá del Barça.