En París, al Barça se le vieron las costuras en defensa y eso genera preocupación en más de uno. En este sentido, Joan Garcia tiene delante toda la defensa del Barça y sufre las consecuencias cuando una marca se pierde o una cobertura llega tarde. Ahí, el nombre que más detaca es el de Joao Cancelo cuyas distracciones defensivas pueden dejar al equipo expuesto y obligar a sus compañeros a corregir situaciones que deberían estar controladas.
Y es que, cuando el lateral deja de intervenir en una acción que exige su presencia. No se trata únicamente de perder un duelo frente a un atacante. El problema aparece si no sigue una carrera, tarda en regresar o pierde de vista al futbolista que entra por su zona.
Joan Garcia acaba pagando los desajustes del lateral
El portero ve como, de forma habitual, una llegada por un costado desprotegido multiplica las amenazas. De este modo, si el central se desplaza para cubrir al lateral, también puede liberar un espacio por dentro facilitando un posible remate. Así, una distracción del luso termina alterando las posiciones de varios jugadores y facilita que el adversario elija cómo finalizar.

Ahí está el coste de las desconexiones de Cancelo. Su capacidad técnica permite participar en ataque y encontrar soluciones con balón, pero el balance se resiente cuando esas aportaciones quedan acompañadas de errores atrás. La exigencia para un lateral del Barça incluye reconocer cuándo puede incorporarse y cuándo necesita guardar la posición. También exige reaccionar inmediatamente cuando una pérdida cambia el sentido de la jugada.
Flick necesita continuidad defensiva durante todo el partido
La cuestión para Hansi Flick es cuánto puede compensar el equipo esas situaciones. Pedir al central o al centrocampista que ayuden forma parte del funcionamiento colectivo; depender constantemente de sus correcciones dificulta sostener el orden. Si el lateral queda fuera de la acción, alguien debe abandonar su responsabilidad para cubrirlo. Esa cadena de ajustes puede terminar dejando a Joan Garcia ante una ocasión especialmente difícil de resolver.
Por eso, mejorar la concentración de Cancelo resulta tan necesario como aprovechar su talento ofensivo. El Barça necesita que complete las acciones, mantenga las vigilancias y acompañe los repliegues hasta que desaparezca el peligro. Desde la portería se aprecia con claridad lo que cuesta cada ausencia. Para que sus aportaciones con balón tengan valor, el portugués debe ofrecer también una respuesta fiable cuando toca defender.