Wojciech Szczesny ha pasado de ser el respaldo experimentado de Joan García a convertirse en un problema para Hansi Flick. El técnico esperaba que regresara de vacaciones en condiciones de competir desde el primer día, pero su estado físico ha generado decepción. La sensación interna es que está demasiado lejos del ritmo necesario para asumir la portería si Joan se pierde algún partido.
Flick no quiere repetir una temporada en la que la portería dependa de soluciones improvisadas. Joan es el número uno indiscutible, pero necesita detrás un guardameta preparado para entrar sin alterar la seguridad del equipo. Por eso el entrenador ha dado luz verde a Deco para activar un relevo y estudiar seriamente la llegada de Dominik Livakovic.
Flick pierde la paciencia con Szczesny
El problema no es únicamente técnico. Flick exige que todos los jugadores regresen preparados y considera especialmente importante esa responsabilidad en un veterano. Szczesny aporta experiencia, liderazgo y conocimiento del vestuario, pero si no puede responder físicamente cuando se le necesita, su valor como segundo portero disminuye. El alemán no quiere esperar meses para comprobar si recupera su mejor condición.
La decisión también responde a una petición de Joan García. El titular quiere competir con tranquilidad sabiendo que cualquier ausencia estará cubierta por un portero fiable. No pretende jugarlo absolutamente todo ni asumir riesgos innecesarios por falta de alternativas. Un suplente de garantías permitiría gestionar cargas, molestias y partidos menos exigentes sin convertir cada rotación en una preocupación.
Livakovic aparece como la solución
Dominik Livakovic encaja precisamente en ese perfil. El internacional croata tiene experiencia en grandes torneos, está acostumbrado a la presión y puede aceptar un papel secundario si recibe minutos suficientes. El Barça ya estudia una operación con Fenerbahçe y su nombre gana fuerza como alternativa para acompañar a Joan, aunque todavía no existe un acuerdo definitivo entre clubes.
Szczesny queda así en una situación límite. Flick no contempla entregarle minutos por jerarquía ni por trayectoria y, si no recupera inmediatamente el nivel exigido, su salida puede acelerarse. El plan es claro, ya que Joan García será el titular y Livakovic debe convertirse en un seguro capaz de responder cuando haga falta. El polaco había llegado para aportar tranquilidad, pero ahora es precisamente esa tranquilidad la que el cuerpo técnico no encuentra en él. Si el mercado permite cerrar la operación, el Barça facilitará su marcha y reorganizará la portería antes de que empiece la temporada oficial, sin ningún margen de error.
