Hansi Flick ha empezado a tener dudas con Andreas Christensen como pareja de Pau Cubarsí. El danés ofrece experiencia, buena salida de balón y capacidad para interpretar el juego, pero el técnico considera que juntos forman una pareja demasiado parecida en determinadas situaciones. Para Flick, colocar a dos centrales con características tan similares puede terminar restando agresividad, velocidad y capacidad de corrección a una defensa que juega muchos metros lejos de su portería.
El problema no está en la calidad individual de Christensen. Flick sigue valorando lo que puede aportar dentro de la plantilla, pero no lo ve como el complemento ideal de Cubarsí a largo plazo. Cuando ambos coinciden, el técnico siente que el equipo pierde una pieza diferencial atrás. La sensación es la de “repetir un cromo”: mucho criterio con balón, pero menos contraste en otros registros defensivos.
Flick quiere un central que complemente a Cubarsí
Cubarsí ofrece una lectura táctica excelente, capacidad para anticipar y una salida limpia desde atrás. Es por ello que Flick considera que su compañero debería aportar algo diferente: más velocidad al espacio, agresividad en los duelos, una capacidad física que permita corregir cuando la línea defensiva queda expuesta o que, como mínimo, sea zurdo.

Christensen puede cumplir muchas funciones, pero no termina de ofrecer ese perfil. En determinados partidos, especialmente ante delanteros rápidos o equipos que atacan las transiciones, Flick considera que la pareja puede sufrir demasiado. Por eso empieza a mirar otras alternativas antes de consolidar al danés como acompañante habitual.
Christensen pierde terreno
La decisión también tiene consecuencias dentro de la jerarquía. Christensen puede seguir teniendo minutos, entrar en rotaciones e incluso actuar en contextos específicos, pero Flick no quiere construir la defensa titular alrededor de una pareja que considera demasiado homogénea. El técnico sigue buscando un central que permita a Cubarsí centrarse en sus mejores virtudes sin tener que asumir también todas las correcciones defensivas. La prioridad pasa por encontrar equilibrio y no simplemente juntar a los futbolistas con mejor salida de balón.
Flick, por tanto, empieza a bajar el pulgar a la sociedad Cubarsí-Christensen. No porque considere al danés un mal central, sino porque juntos no ofrecen la variedad que necesita el Barça. Para el entrenador, insistir con esa pareja sería jugar con dos perfiles demasiado parecidos y perder una oportunidad de reforzar realmente la defensa.