Hansi Flick los manda a casa por orden de Deco, pero medio vestuario del Barça se le ha puesto en contra

Hansi Flick ha recibido una orden incómoda de Deco en la pretemporada. El Barça ha separado de la dinámica principal a seis futbolistas con los que pretende hacer caja o encontrar una salida: Marc Casadó, Héctor Fort, Jofre Torrents, Tommy Marqués, Dani Fernández y Guille Fernández. La medida ha provocado un enfado importante dentro del vestuario, donde varios compañeros consideran que el trato es demasiado duro.

El problema no es únicamente que entrenen aparte. Algunos jugadores entienden que el club les está enseñando la puerta mientras, al mismo tiempo, fija cantidades de traspaso que dificultan cualquier acuerdo. Casadó es el caso más evidente, ya que el Barça rechazó una propuesta de diez millones durante la gira porque quiere ingresar bastante más. Ahora el centrocampista trabaja al margen mientras Deco sigue buscando una oferta superior.

El vestuario considera injusta la medida

La decisión ha generado malestar porque ninguno de los futbolistas apartados ha dejado de entrenar con profesionalidad. Hansi Flick ejecuta una planificación consensuada con la dirección deportiva, pero parte de la plantilla interpreta que separar a compañeros envía un mensaje demasiado agresivo. Especialmente cuando algunos podrían terminar quedándose si las negociaciones no prosperan.

Casadó Pretemporada
Casadó Pretemporada

Héctor Fort busca una salida que le permita jugar regularmente, mientras Jofre Torrents tiene encaminado su futuro con el Ajax. Los casos de los jóvenes resultan todavía más sensibles porque habían participado en la pretemporada esperando convencer al entrenador. Pasar de trabajar con el primer equipo a hacerlo en un grupo separado ha creado una sensación de castigo que varios pesos pesados no comparten.

Deco necesita ventas y Flick asume el desgaste

Detrás de la decisión existe una necesidad económica. El Barça quiere generar ingresos y liberar espacio antes de cerrar la plantilla, y mantener a los transferibles dentro de la dinámica puede dificultar que acepten marcharse. Deco pretende dejar claro quién tiene sitio y quién debe buscar destino, aunque esa estrategia haya terminado salpicando a Flick ante sus jugadores.

El alemán queda en una posición delicada. Debe mantener la autoridad y ejecutar las decisiones deportivas, pero también proteger un vestuario que durante dos temporadas ha destacado por su unión. Medio grupo no entiende que compañeros válidos sean apartados mientras el club exige precios elevados por ellos. Si el Barça quiere vender, tendrá que facilitar las operaciones; si mantiene sus tasaciones, corre el riesgo de empezar la temporada con futbolistas enfadados y una plantilla molesta por el trato recibido. Al final del día Flick obedece a Deco, pero el coste de la operación empieza a ser demasiado alto.