El Barça sabe que va a regresar del último parón internacional con un problema serio sobre la mesa y con un foco claro de tensión interna. Raphinha ha vuelto lesionado tras su participación con la selección de Brasil, y la situación ha provocado un fuerte malestar en Hansi Flick, que considera que este tipo de episodios son evitables y empiezan a ser recurrentes con el jugador brasileño.
El extremo brasileño estará aproximadamente cinco semanas de baja, un contratiempo importante en un momento clave de la temporada, donde se van a jugar la mayoría de los títulos en los próximos partidos. Pero más allá de la lesión, lo que realmente preocupa al técnico alemán es el contexto en el que se ha producido. No es la primera vez que el jugador regresa tocado después de disputar los compromisos internacionales.
Flick molesto por la falta de responsabilidad
De este modo, Flick entiende que hay una falta de gestión grave por parte del futbolista. Considera que un jugador con galones dentro del vestuario debe saber dosificar esfuerzos, especialmente en partidos amistosos o de menor exigencia competitiva como lo era el Brasil - Francia. Para el entrenador, no se trata de evitar acudir con la selección, sino de actuar con responsabilidad.

Y es que en el club existe la sensación de que Raphinha se exige al máximo con Brasil sin tener en cuenta la carga acumulada ni la importancia de su rol en el Barça. Este comportamiento no ha gustado nada al cuerpo técnico, que ahora ve como pierde a un jugador importante en un momento decisivo de la temporada.
Un aviso al vestuario para lo que queda de parón
La realidad es que el enfado de Flick no se limita a este caso concreto, sino que va mucho más allá. El técnico quiere marcar un precedente claro dentro del grupo con este caso. La gestión física es clave en el fútbol actual, y considera que cada jugador debe asumir su parte de responsabilidad para evitar riesgos innecesarios cuando no está bajo la disciplina del club.
Además, el hecho de que Raphinha sea uno de los referentes del equipo agrava la situación. Así pues, Flick busca enviar un mensaje contundente al vestuario, ya que el compromiso con el club también implica saber cuando y como exigirse fuera de él. En un calendario cada vez más cargado de partidos, cualquier error en la gestión puede tener consecuencias directas sobre el rendimiento colectivo. Y el de Raphinha es un error muy grave.