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Anthony Gordon llegó al Barça como una de las grandes apuestas de Hansi Flick y con la idea de convertirse en una referencia inmediata del ataque. Sin embargo, el partido ante el Levante ha cambiado parcialmente la jerarquía. El inglés no estuvo mal, pero sí dejó una actuación demasiado discreta para lo que se espera de él, justo el día en el que Karim Adeyemi aprovechó su oportunidad y marcó diferencias.

Gordon sufrió especialmente por la falta de espacios. El Levante defendió muy atrás incluso cuando iba por detrás en el marcador y el inglés no encontró metros suficientes para explotar su velocidad. Aun así, trabajó mucho sin balón, ayudó en la presión y mostró compromiso, aunque le faltó chispa en los últimos metros. Incluso se atrevió con una espectacular elástica que no terminó saliendo.

Adeyemi aprovechó un partido mucho más cerrado

La gran diferencia estuvo en Adeyemi. El alemán volvió a demostrar que tiene más recursos cuando el rival se encierra y obliga a resolver en espacios reducidos. Su talento técnico, su capacidad para improvisar y su facilidad para encontrar disparos le permitieron destacar mucho más que Gordon.

Adeyemi gol Barça Feyenoord

Además, volvió a ver portería con un gran gol, reforzando una candidatura que hasta ahora parecía secundaria. Flick siempre había considerado a Gordon un futbolista más fiable por su trabajo, presión y asociación, pero ante el Levante fue Adeyemi quien ofreció el desequilibrio que necesitaba el equipo.

Flick empieza a plantearse un cambio de jerarquía

Eso no significa que Gordon haya perdido definitivamente su sitio. El inglés sigue siendo un jugador muy valorado por el entrenador y probablemente encaje mejor en partidos abiertos, donde pueda atacar espacios y aprovechar su potencia. El problema es que el Barça se encontrará muchas veces con rivales que defiendan muy cerca de su área. En esos escenarios, Adeyemi puede tener una ventaja importante. Si continúa resolviendo partidos con acciones individuales y goles, Flick tendrá difícil justificar que permanezca siempre en el banquillo.

El partido ante el Levante ha abierto así una competencia que parecía prácticamente cerrada. Gordon llegó para ser una de las estrellas, pero Adeyemi ha respondido cuando ha tenido oportunidades. Flick no piensa regalar titularidades por lo que costó cada jugador. Después del Levante, Gordon queda avisado y Adeyemi gana terreno. Para el próximo gran partido, el alemán ya tiene argumentos suficientes para empezar por delante.