Para Hansi Flick era incompatible con Fermín, pero el físico de Raphinha hace que jueguen juntos

Hansi Flick parecía haber encontrado una incompatibilidad difícil de resolver entre Dani Olmo y Fermín López. Los dos ocupan zonas muy parecidas, necesitan aparecer entre líneas y rinden mejor cuando tienen libertad cerca del área. Durante buena parte de la temporada, la sensación era que uno debía jugar por delante del otro. Sin embargo, el estado físico de Raphinha puede obligar al técnico alemán a cambiar ese planteamiento.

La solución pasa por mover a Olmo. En lugar de utilizarlo únicamente como mediapunta, Flick contempla darle minutos como falso nueve cuando quiera descargar a Raphinha de esfuerzos o directamente darle descanso. Esa variante abre una puerta que parecía cerrada: Fermín puede mantenerse por detrás, atacando desde segunda línea, mientras Olmo ocupa zonas más adelantadas y arrastra centrales fuera de posición.

Olmo puede liberar el sitio de Fermín

El gran problema cuando coinciden como mediapuntas es que ambos tienden a buscar espacios similares. Fermín necesita llegar desde atrás, atacar el área y recibir cerca de la frontal, mientras Olmo también quiere aparecer entre líneas y asociarse por dentro. Si los dos parten desde la misma altura, el equipo puede perder amplitud y acumular demasiados jugadores en una zona reducida.

Fermín gol Barça València
Fermín gol Barça València

Como falso nueve, en cambio, Olmo cambia completamente su función. Puede recibir de espaldas, bajar unos metros para generar superioridades y dejar el espacio interior para las llegadas de Fermín. Además, esa movilidad facilita que Lamine Yamal y el extremo izquierdo tengan más espacios para atacar por dentro.

El físico de Raphinha obliga a buscar alternativas

La situación de Raphinha es la que puede acelerar este cambio. Flick sabe que no puede exigirle el mismo volumen físico durante toda la temporada y necesita encontrar una fórmula que mantenga el nivel ofensivo cuando el brasileño descanse. Utilizar a Olmo más arriba permite hacerlo sin renunciar a Fermín.

Eso cambia también la jerarquía interna. Lo que parecía una elección directa entre Dani Olmo y Fermín López puede terminar convirtiéndose en una convivencia. Flick no necesita que hagan exactamente lo mismo, sino que ocupen alturas diferentes. Si Raphinha necesita parar, el técnico ya tiene una vía: Olmo como falso nueve y Fermín llegando desde atrás. Dos futbolistas que parecían incompatibles pueden acabar compartiendo once por necesidad y, quizá, también por rendimiento.