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Hansi Flick ha encontrado en el Barça Atlètic una alternativa que empieza a alterar los planes para el puesto de delantero centro. Hamza Abdelkarim volvió a marcar en el último amistoso ante el Basilea y confirmó que su aparición contra el Birmingham no fue casualidad. El egipcio suma tres goles durante la preparación y cada oportunidad aumenta la presión para darle sitio.

Dentro del vestuario gusta especialmente su perfil. Hamza fija a los centrales, vive cerca del área y necesita pocos contactos para finalizar. Esa manera de jugar facilita el fútbol de Lamine Yamal, Pedri y los extremos, que encuentran una referencia pendiente del remate. Por eso algunos compañeros consideran que puede ser incluso más útil para este Barça que una operación millonaria por Julián Álvarez.

Hamza vuelve a responder cuando Flick lo necesita

Ante el Basilea entró después del descanso y tardó muy poco en aparecer para comenzar a sumar. Aprovechó un envío de Karim Adeyemi para marcar con una definición propia de delantero, atacando el espacio y resolviendo sin necesitar elaborar demasiado la jugada. Fue otra demostración de instinto después del doblete que había firmado anteriormente contra el Birmingham.

Hamza Abdelkarim Barca

Hansi Flick aprecia precisamente esa naturalidad. El Barça tiene muchos futbolistas capaces de recibir entre líneas, conducir y asociarse, pero necesita alguien que piense primero en atacar el área. Julián ofrece presión, movilidad y una calidad contrastada, aunque también exigiría una inversión enorme. Hamza aporta una función más sencilla, complementaria y, sobre todo, ya está dentro del club.

El vestuario pide que tenga una oportunidad real

La comparación con Julián no significa que Hamza tenga actualmente una trayectoria superior. El argentino pertenece a la élite y ha demostrado su nivel durante años. La cuestión interna es otra, ya que si el Barça necesita gastar más de cien millones para mejorar una posición donde un delantero de 18 años está respondiendo cada vez que recibe minutos.

Flick todavía quiere comprobarlo ante rivales de mayor exigencia y no piensa regalarle la titularidad. Su plan inicial pasa por combinar el Barça Atlètic con la dinámica del primer equipo, pero cada gol dificulta devolverlo al filial sin más. El vestuario ve un nueve que entiende dónde debe estar y que libera espacio para quienes generan el juego. Hamza ha pasado en pocas semanas de ser una apuesta de futuro a convertirse en una solución inmediata. Si mantiene esta eficacia, Deco tendrá un argumento poderoso para frenar una inversión gigantesca por Julián y permitir que Flick desarrolle en casa al delantero que necesitaba para toda la temporada.