Hansi Flick ha terminado de definir el núcleo duro de este Barça. Ya no hay únicamente dos futbolistas que puedan considerarse intocables. A Pedri y Lamine Yamal se han añadido otros tres nombres que, por rendimiento, importancia táctica y continuidad, se han ganado un estatus prácticamente idéntico: Rodri, Pau Cubarsí y Raphinha.
La evolución del equipo ha obligado a Flick a ampliar ese grupo de futbolistas imprescindibles. Todos pueden descansar en algún momento por gestión de cargas, pero cuando llegan los partidos importantes, el técnico alemán tiene cinco nombres alrededor de los que construye el once. Son jugadores capaces de condicionar completamente el funcionamiento del equipo desde zonas muy diferentes.
Rodri y Cubarsí se han vuelto fundamentales
Rodri se ha convertido en una pieza esencial para ordenar al Barça. Su capacidad para dar continuidad a la posesión, colocarse correctamente después de pérdida y liberar a Pedri permite que el equipo mantenga mucho mejor el equilibrio. Con él, el canario puede asumir posiciones más adelantadas y recibir con mayor libertad.

Algo parecido ocurre con Cubarsí en defensa. Su lectura del juego y, sobre todo, su capacidad para iniciar ataques desde atrás lo convierten en un central difícil de sustituir. Flick necesita defensores que puedan convivir con muchos metros a la espalda y que además sean capaces de romper líneas mediante el pase, dos aspectos en los que el canterano sobresale.
Raphinha completa el grupo de cinco
El quinto nombre es Raphinha. El brasileño se ha ganado su sitio por una combinación de intensidad, gol, presión y capacidad para aparecer constantemente en zonas decisivas. Su influencia va mucho más allá del uno contra uno y eso explica que el entrenador lo considere prácticamente indispensable. Con Lamine, el Barça tiene desequilibrio y creatividad desde la banda. Con Pedri, control entre líneas. Rodri aporta equilibrio, Cubarsí da salida y seguridad desde atrás y Raphinha ofrece profundidad y agresividad ofensiva. Son cinco perfiles distintos, pero todos cumplen una función difícil de replicar.
Eso no significa que vayan a disputar todos los minutos. Flick seguirá rotando cuando el calendario lo exija, pero las jerarquías están cada vez más claras. En este Barça, el técnico alemán ya no tiene dos intocables. Tiene cinco futbolistas alrededor de los que está construyendo su equipo.