Karim Adeyemi ha necesitado muy poco tiempo para demostrar por qué Hansi Flick insistió tanto en su fichaje. El alemán ha arrancado su etapa en el Barça aportando velocidad, desborde y una capacidad para romper partidos que pocos futbolistas de la plantilla pueden ofrecer. Suma tres goles y dos asistencias en sus primeros ocho encuentros entre todas las competiciones y se ha convertido rápidamente en una de las grandes noticias del inicio de temporada azulgrana.
El problema con Adeyemi nunca ha sido únicamente futbolístico. En Alemania ya arrastraba la fama de ser un jugador con una personalidad muy particular, capaz de ofrecer actuaciones extraordinarias cuando está conectado, pero también de necesitar una gestión especialmente cercana. La realidad es que Flick lo sabe mejor que nadie. Fue quien le hizo debutar con la selección alemana y también uno de los grandes responsables de que terminara aceptando la propuesta del Barça este verano.
Flick está especialmente pendiente de Adeyemi
Dentro del vestuario ya existen señales de esa atención especial. Eric Garcia desveló recientemente que Adeyemi es el futbolista al que Flick más regaña. No necesariamente porque exista un problema disciplinario, sino porque el técnico intenta controlar ese punto de libertad que caracteriza tanto su manera de jugar como su personalidad. Desde el club describen al alemán como un futbolista creativo, espontáneo y difícil de encorsetar.

Esa misma naturaleza es precisamente una de sus grandes virtudes. Adeyemi reconoce que ofrece su mejor fútbol cuando actúa por instinto y no piensa demasiado cada acción. Su velocidad, que puede superar los 35 kilómetros por hora, y su capacidad para improvisar lo convierten en un atacante imprevisible. El reto de Flick consiste en mantener esa libertad sin que termine afectando al funcionamiento colectivo.
Puede ser diferencial si Flick encuentra el equilibrio
Adeyemi ha asegurado que se siente cómodo en Barcelona y que está agradecido a Flick por haber confiado en él. Por ahora no existe ningún conflicto abierto con el germano de por medio, pero sí la sensación de que necesita un trato diferente al de otros futbolistas.
Ahí está uno de los grandes trabajos de Flick durante esta temporada. Adeyemi conectado puede ser uno de los mejores futbolistas del Barça y del planeta, porque ofrece unas cualidades que prácticamente nadie más tiene en la plantilla. Pero el técnico también sabe que debe acompañarlo de cerca, marcarle límites y mantenerlo implicado. Si encuentra ese equilibrio, habrá ganado un jugador diferencial. Si no consigue gestionarlo correctamente, una de sus mayores armas podría terminar convirtiéndose en un problema difícil de reconducir.