Guerra abierta en el Getafe: Bordalás critica la plantilla y Ángel Torres lo acusa de tener mucha cara

Tempestad en el Getafe en menos de 24 horas. José Bordalás estalló el jueves después de la goleada sufrida contra el Lugano (2-5) en la Conference League y aseguró que se siente engañado por el club por las promesas incumplidas en la confección de la plantilla. La respuesta de Ángel Torres no se ha hecho esperar. Este viernes, el presidente del conjunto madrileño ha cargado con dureza contra su entrenador: "Hay que tener la cara como el cemento para decirme, después de treinta años, que le he engañado". Y, de paso, le ha abierto la puerta de salida si no está a gusto.

Bordalás denuncia una plantilla descompensada

Las palabras de Bordalás en la sala de prensa ya hacían prever el choque. "Me siento engañado porque no se ha cumplido lo prometido año tras año. Estoy enfadado", admitió el alicantino, que recordó que desde mayo avisaba de que la temporada, con partidos cada tres días, sería muy dura. Según él, el equipo está descompensado y no tiene recursos para competir: "No es suficiente para tres competiciones, ni siquiera para una". También quiso dejar claro que no se aprovechaba de la derrota, sino que ya lo había advertido antes de empezar el curso.

El técnico tampoco encontró nada positivo en el partido: "No podemos encajar cinco goles y pensar que no pasa nada". Lamentó la fragilidad defensiva de un equipo que recibió dos goles en seis minutos y justificó los cambios porque "el ridículo era evidente". Incluso rebajó el nivel del rival y aseguró que el Lugano sería de Segunda División en España. Además, avisó que, sin alternativas, a partir de ahora no podrá dar descanso a los habituales, a pesar del riesgo de lesiones, pensando ya en la visita a San Mamés.

La contundente réplica del presidente

Torres, en declaraciones a la Cadena SER, ha negado rotundamente haber engañado "ni a él ni a nadie" y ha descartado tomar ninguna medida por las críticas del técnico. Defiende que el Getafe tiene una de las mejores plantillas que ha tenido y ha pedido a Bordalás que respete a los futbolistas, que, según él, le demostrarán que se equivoca. A pesar de admitir que todavía no ha hablado con él, le ha recordado que firmó porque quiso y se ha preguntado qué hace en el club si está tan descontento. La prioridad, ha sentenciado, es ganar en Bilbao en el próximo partido de Liga.

No es la primera trifulca pública entre ambos, protagonistas de una relación de amor y desamor que ya dura una década. En 2020, Torres lo tildó de "quejica" y, en 2024, respondió a su petición de fichajes con un "contra el vicio de pedir está el de no dar". Sin embargo, la relación siempre ha sobrevivido: Bordalás volvió en 2023 para salvar al equipo "por afecto" al presidente, y en 2025 Torres presumía de conocerlo "como si lo hubiera parido". Ahora habrá que ver si la reconciliación vuelve a llegar.