El papel de Gavi en el Barça empieza a generar debate. El joven centrocampista, uno de los jugadores con más carácter y personalidad del equipo, no termina de sentirse cómodo con el rol que le ha asignado Hansi Flick en su úlimo partido. Una situación que, más allá del club, podría tener consecuencias directas en su futuro internacional.
El técnico alemán ha optado por utilizar a Gavi en ocasiones como falso extremo, una posición que limitaría parte de sus virtudes como centrocampista. Le aleja del centro del campo, donde puede intervenir más en la creación, recuperar balones y marcar el ritmo del juego. En banda, su influencia se reduce y pierde protagonismo, algo que el propio futbolista no esconde.
Un rol que no le permite brillar como Gavi espera
Tras el partido ante el Celta, Gavi dejó entrever su incomodidad. Aunque dejó claro que jugará donde el entrenador le pida, también evidenció que no es la posición en la que mejor se siente. Su discurso fue prudente, pero suficiente para entender que no está satisfecho con ese rol que le dan Flick de vez en cuando.
La realidad es que, actuando como falso extremo, no puede demostrar todo su nivel. Su juego pierde impacto y su capacidad para liderar desde el centro del campo queda diluida. Para un futbolista que basa su rendimiento en la intensidad, la presión y la participación constante, el cambio de posición supone una clara desventaja.
El Mundial está en juego
Este contexto llega en un momento delicado. Gavi sabe que tiene poco margen para convencer a Luis de la Fuente de cara a la próxima gran cita internacional. La competencia en el centro del campo de la selección es alta y cada rendimiento cuenta. Si no logra recuperar protagonismo en su posición natural, su presencia en el Mundial podría verse comprometida. No por falta de calidad, sino por una cuestión de encaje y visibilidad en el sistema.
Así pues, la decisión de Flick abre un escenario de incertidumbre. Gavi quiere ser importante, quiere demostrar su nivel y quiere estar en el Mundial. Pero para ello necesita jugar donde realmente marca diferencias. El tiempo corre y cada partido puede ser determinante en su futuro inmediato.
