En el vestuario del Barça empiezan a aflorar ciertas incomodidades que no tienen que ver con lo táctico, sino con la actitud sobre el terreno de juego de los jugadores. La plantilla detecta un desequilibrio recurrente en fases defensivas y, lejos de quedar en simples molestias en algun jugador, la situación habría provocado movimientos dentro del propio grupo.

La preocupación gira en torno a João Cancelo. Nadie discute su calidad técnica ni su peso en la creación de peligro desde el lateral, donde su capacidad para romper líneas y generar superioridades resulta clave y muy interesante para el equipo. El debate aparece en el otro lado del campo, en tareas sin balón que el equipo considera irrenunciables.

La defensa, el punto de choque con el luso

El malestar no responde a un error puntual ni a una actuación concreta. Varios futbolistas interpretan que el nivel de implicación del lateral portugués en defensa no se ajusta a lo que exige el modelo culé implantado por Hansi Flick. La sensación es que, en determinados tramos de partido, el equipo queda expuesto por desajustes que no siempre se corrigen a tiempo.

Joao Cancelo Barça / Foto: EFE
Joao Cancelo Barça / Foto: EFE

Dentro del grupo se asume que Cancelo nunca ha sido un especialista defensivo. Su perfil ofensivo forma parte de su identidad futbolística y es precisamente lo que lo convierte en un jugador diferencial. Sin embargo, la plantilla considera que existe margen para elevar su rendimiento defensivo desde la actitud y la concentración. El problema, según esta lectura, no es exclusivamente técnico. Se trata de intensidad, compromiso y disciplina. Aspectos que, aun sin convertirlo en un defensor de élite, podrían reducir los riesgos que el equipo asume cuando pierde el control del balón.

Frenkie De Jong toma la iniciativa

En este contexto emerge la figura de Frenkie De Jong. Como uno de los capitanes y voz de peso dentro del vestuario, el neerlandés habría intervenido para trasladar directamente el mensaje al futbolista. No hay un choque frontal entre el vestuario y Cancelo, pero sí se trata de un toque de atención. De Jong habría incidido en que el Barça necesita la mejor versión de Cancelo, también sin balón. El talento ofensivo del portugués es indiscutible, pero el equipo considera que su impacto global depende de reducir ciertas lagunas defensivas que se repiten con demasiada frecuencia.

Así pues, el episodio deja entrever una realidad habitual en la élite. Los vestuarios no solo gestionan egos o resultados, también corrigen comportamientos que afectan al funcionamiento colectivo. En el Barça, el mensaje es que la calidad no exime de responsabilidades defensivas, y los líderes del grupo ya han decidido intervenir.