Frenkie de Jong ha abierto el primer problema serio del año en el vestuario del Barça. El neerlandés está pendiente de pruebas definitivas por una lesión de rodilla sufrida durante el Mundial, pero en el club ya temen que pueda estar varios meses fuera. Lo más delicado no es solo la baja, sino la sensación de que volvió a forzar demasiado con Países Bajos y que, otra vez, el Barça pagará las consecuencias.
Dentro del vestuario hay molestia porque la historia se repite. De Jong es uno de los futbolistas con más calidad de la plantilla, pero sus problemas físicos han condicionado demasiadas temporadas. Hansi Flick contaba con él para el centro del campo y ser el socio principal para Pedri. Ahora, puede quedarse sin una pieza clave.
Flick busca músculo para la medular
La posible ausencia de De Jong obliga al Barça a mirar al mercado. Flick no quiere quedarse corto en una zona donde el equipo ya tiene talento, pero necesita más físico, recorrido y capacidad para sostener duelos. Ahí aparece la figura de Manu Koné, sorpresa de Francia en el Mundial y un perfil que gusta por su intensidad.
El centrocampista de la Roma ha ganado protagonismo con Francia y su precio se ha disparado. En Inglaterra ya hablan de una valoración cercana a los 50 millones de euros, con varios grandes atentos a su situación. Para el Barça no sería una operación sencilla, pero Flick lo ve como un futbolista capaz de cambiar el tono físico.
De Jong queda señalado
El problema para De Jong es que esta lesión llega en el peor momento posible. Si se confirma una baja larga, el club deberá decidir si espera su recuperación o si activa una alternativa en este mismo mercado. En el vestuario, además, queda la duda de si debió parar antes, especialmente si arrastraba molestias durante el Mundial.
Manu Koné no tendría el mismo perfil que De Jong, pero sí aportaría algo que Flick reclama: piernas, agresividad, presión y capacidad para cubrir campo. Con Pedri, Gavi, Marc Bernal y Dani Olmo, el Barça ya tiene pausa y talento. Lo que falta, si De Jong cae varios meses, es un mediocentro que imponga ritmo. El lío acaba de empezar. De Jong vuelve tocado, el vestuario mira con recelo y Flick ya tiene un nombre de 50 millones sobre la mesa.