La temporada 2026 de Fórmula 1 ha comenzado como una auténtica pesadilla para la alianza Aston Martin Honda. Tras dos abandonos consecutivos en los primeros grandes premios debido a unas vibraciones extremas que el propio piloto calificó como peligrosas para la salud, la paciencia de Fernando Alonso parece haber llegado a su fin.
Lo que hasta ahora era un secreto a voces en el entorno de Silverstone es hoy una realidad, porque el contrato multianual del asturiano con el euqipo incluye una cláusula de libertad vinculada directamente a la competitividad y la integridad técnica del monoplaza.
El "1+1+1" y la cláusula de seguridad física
Cuando Alonso firmó su renovación hasta finales de 2026, lo hizo bajo una estructura flexible de "uno más uno más uno". Este diseño contractual permite a ambas partes reevaluar la situación al término de cada campaña, pero es en este arranque de 2026 donde ha emergido un detalle crucial como lo es la cláusula de integridad física del piloto. Ante los graves problemas del chasis AMR26, que impiden al piloto conducir con seguridad, Alonso tendría la potestad de rescindir su compromiso de forma unilateral si el equipo no soluciona los fallos estructurales de manera inmediata.

Este vacío legal permitiría al bicampeón no solo abandonar la disciplina de Lawrence Stroll, sino quedar libre para aceptar ofertas multimillonarias en otras competiciones como el Mundial de Resistencia o incluso en equipos de F1 con asientos vacantes. El asturiano ya ha dejado claro que su prioridad es ganar, y que no está dispuesto a quemar sus últimos años en la élite rodando en la parte trasera de la parrilla con un coche que, según los últimos informes técnicos, carece de la potencia necesaria en su unidad Honda.
Un futuro millonario fuera de la Fórmula 1
Si Alonso decide ejecutar esta cláusula, el mercado de fichajes saltaría por los aires. Su contrato actual ya es uno de los más lucrativos de la parrilla, con un salario base de 20 millones de dólares más bonos, pero su salida le convertiría en el agente libre más deseado del automovilismo mundial.
Con 44 años y una experiencia inigualable, Fernando tiene sobre la mesa proyectos de embajador de por vida y contratos estrella en categorías donde el rendimiento del vehículo sí le permita luchar por la victoria desde el primer día. El reloj corre para Aston Martin, de modo que o arreglan el coche, o el plan de Alonso será, definitivamente, decir adiós.